- Ante las proyecciones globales que alertan que la mortalidad por cáncer podría duplicarse hacia 2050, expertos destacan la urgencia de adoptar nuevas tecnologías de administración que reducen el tiempo de tratamiento de horas a minutos, permitiendo descongestionar las unidades oncológicas y mejorar la experiencia del paciente.
En el marco del Día Mundial del Cáncer -que se conmemora cada 4 de febrero-, la conversación en salud no solo se centra en la prevención y el diagnóstico oportuno, sino también en cómo los sistemas sanitarios pueden adaptarse a una demanda creciente de atención oncológica, incorporando innovaciones que mejoren la experiencia de las personas y optimicen los recursos disponibles.
Según cifras del Ministerio de Salud, desde 2021 el cáncer es la primera causa de muerte en Chile, con cerca de 30 mil fallecimientos anuales. A nivel global, un estudio publicado en la revista médica estadounidense, Journal of the American Medical Association, advierte que la mortalidad por cáncer podría casi duplicarse hacia 2050, lo que plantea un desafío estructural para los sistemas de salud en términos de capacidad, tiempos de atención y sostenibilidad.
En este contexto, especialistas destacan el rol que están comenzando a cumplir nuevas vías de administración de tratamientos oncológicos, como la inmunoterapia subcutánea, una alternativa que permite reducir significativamente los tiempos de administración, pasando de procedimientos intravenosos que pueden extenderse por horas a aplicaciones que toman sólo algunos minutos.
“La innovación en las vías de administración es clave cuando los recursos son limitados, tanto en infraestructura como en horas de profesionales de la salud. Terapias que se administran en pocos minutos permiten liberar sillones, reducir listas de espera y mejorar la capacidad de respuesta del sistema”, explica el doctor Francisco Orlandi, oncólogo y director médico de Orlandi Oncología.
Eficiencia y descentralización del tratamiento
Históricamente, los tratamientos sistémicos requerían que el paciente permaneciera conectado a una vía intravenosa en un sillón hospitalario durante dos o más horas por sesión. La tendencia actual hacia la inmunoterapia subcutánea cambia de manera sustancial este paradigma, al permitir una administración que puede realizarse en un rango de entre 7 y 15 minutos, reduciendo de forma significativa el tiempo de permanencia en los centros de salud.
Este avance resulta especialmente relevante para las regiones, donde la disponibilidad de infraestructura y sillones oncológicos es más limitada y la demanda continúa en aumento. “El sistema está tremendamente tensionado en su capacidad de responder a todos los requerimientos, principalmente a nivel regional. Contar con terapias subcutáneas nos permite reducir de manera concreta el tiempo de atención de cada paciente, disminuir los traslados y optimizar el uso de sillón, que hoy es un recurso escaso”, señala Samuel Riffo, jefe del Departamento de Gestión de la Red Oncológica del Servicio de Salud de Concepción.
Humanizando la experiencia del paciente
Más allá de los beneficios operativos, la incorporación de vías subcutáneas representa un avance concreto en la humanización del tratamiento del cáncer, al poner en el centro la experiencia de las personas. Reducir los tiempos de administración y evitar largas conexiones venosas permite que los pacientes pasen menos horas en el hospital y más tiempo en su vida cotidiana, algo especialmente relevante para quienes deben someterse a tratamientos de manera prolongada.
“No es lo mismo pasar varias horas conectado a una terapia endovenosa que recibir un tratamiento en pocos minutos. Ese cambio impacta directamente en cómo las personas viven su tratamiento, en su bienestar emocional y en la forma en que se relacionan con el sistema de salud”, explica Riffo.
A esto se suma que una vía menos invasiva reduce la complejidad del proceso terapéutico y la exposición al ambiente hospitalario, lo que puede traducirse en menos hospitalizaciones y una experiencia más amable y segura para los pacientes, sin comprometer la eficacia del tratamiento.
En el Día Mundial del Cáncer, la comunidad médica coincide en la necesidad de visibilizar estas innovaciones como parte de una estrategia integral: no solo para mejorar los resultados clínicos, sino también para preparar al sistema de salud frente a los desafíos que impondrá el aumento sostenido de casos en los próximos años.
























