La confirmación de nuevos casos del virus Nipah en Calcuta, India, con al menos un fallecido, volvió a situar a este patógeno zoonótico en el radar de la salud pública internacional. Se trata de un virus de baja frecuencia, pero con una tasa de letalidad elevada, estimada entre 40% y 75%, y para el cual no existen vacunas ni tratamientos específicos.
Según explica María Paz Bertoglia, epidemióloga del Instituto de Salud Pública UNAB, el Nipah se transmite desde animales, principalmente murciélagos frugívoros, a humanos, y también puede propagarse por contacto estrecho entre personas. En el brote actual, confirmado al 30 de enero en el estado de Bengala Occidental, se han reportado dos casos en personal de enfermería, un hombre y una mujer de entre 20 y 30 años, quienes iniciaron síntomas a fines de diciembre de 2025. Este episodio corresponde al decimotercer brote documentado en India y el tercero en esa región.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el riesgo de expansión geográfica del brote es bajo, tanto dentro de Asia como hacia otros continentes, por lo que no se recomiendan restricciones de viajes ni de comercio. “Sin embargo, la posibilidad de que una persona infectada viaje durante el período de incubación, que puede extenderse entre 4 y 14 días, es real. Por ello, el diagnóstico diferencial cobra relevancia en personas con síntomas compatibles y antecedente de viaje a zonas con casos activos”, advierte Bertoglia.
Riesgos y medidas a tomar
Según agrega la especialista, Chile cuenta con un sistema de vigilancia epidemiológica consolidado, que permite detectar y responder oportunamente a eventos de importancia sanitaria. “El país opera bajo el marco del Reglamento Sanitario Internacional, con canales formales de comunicación entre el Centro Nacional de Enlace y actores nacionales e internacionales”, señala.
En ese contexto, subraya que las medidas clave no pasan por el cierre de fronteras, sino por el fortalecimiento de la vigilancia clínica y epidemiológica. Entre ellas se incluyen la detección de viajeros sintomáticos en puntos de entrada, especialmente aeropuertos, la capacidad diagnóstica del ISP, la notificación inmediata de casos sospechosos y el seguimiento de contactos con aislamiento oportuno.
Bertoglia advierte que es fundamental mantener informados a los equipos de salud para que consideren el virus Nipah frente a cuadros de fiebre, cefalea, vómitos o encefalitis en personas con viajes recientes a India u otras zonas endémicas. “La formación continua del personal sanitario es sumamente importante, ya que el desconocimiento puede retrasar la sospecha diagnóstica”, indica.
En términos de riesgo país, la especialista señala que, para Chile, hoy es mínimo, pero no nulo: “La distancia geográfica con el sur y sudeste asiático y la ausencia de transmisión sostenida fuera de las áreas afectadas reducen significativamente la probabilidad de importación de casos. No obstante, la conectividad aérea global impide descartarla por completo”.
“Más que una amenaza inmediata, el brote de Nipah representa una oportunidad para reforzar las capacidades nacionales. La reciente Jornada Nacional de Referentes del Reglamento Sanitario Internacional permitió evaluar vigilancia, respuesta rápida, laboratorios, puntos de entrada y recursos humanos”, recalca.
Para la epidemióloga, esos resultados debieran traducirse en mayor inversión en tecnologías, personal y coordinación intersectorial.
























