En los sistemas de salud modernos, la continuidad clínica se ha convertido en un factor crítico tanto desde la perspectiva sanitaria como económica. Pacientes con enfermedades raras, patologías crónicas avanzadas o tratamientos de alta complejidad dependen de trayectorias asistenciales prolongadas, que involucran múltiples prestadores, especialidades y niveles de atención. En ese recorrido, la interrupción de la información clínica no es solo un problema operativo: es un riesgo clínico concreto y una fuente relevante de ineficiencia sistémica.
La fragmentación de datos médicos puede traducirse en duplicación de exámenes, retrasos en diagnósticos, errores terapéuticos y decisiones clínicas subóptimas. Además, estos quiebres de información impactan directamente los costos del sistema, tensionan los recursos disponibles y afectan la calidad de la atención, especialmente en pacientes cuya condición exige coordinación permanente y decisiones basadas en antecedentes longitudinales.
Este desafío cobra especial relevancia al acercarse el Día Mundial de las Enfermedades Raras (28 de febrero), que visibiliza a un grupo de pacientes que suele transitar por circuitos asistenciales extensos y altamente especializados. En estos casos, la continuidad de los datos clínicos es tan relevante como la continuidad del cuidado médico mismo.
“La continuidad clínica no se sostiene solo con equipos comprometidos; se sostiene con información disponible, confiable y oportuna a lo largo de toda la trayectoria del paciente”, explica Alfredo Almerares, Clinical Executive Manager de InterSystems Chile. “Cuando los datos no viajan con el paciente, el sistema asume riesgos innecesarios, tanto clínicos como financieros”, complementa.
Desde una mirada estructural, la tecnología cumple un rol habilitante clave. Plataformas de interoperabilidad y gestión avanzada de datos clínicos permiten integrar información proveniente de distintos sistemas, instituciones y niveles de atención, construyendo una visión longitudinal del paciente que apoya la toma de decisiones médicas y reduce la incertidumbre clínica.
InterSystems cuenta con una trayectoria internacional desarrollando plataformas diseñadas específicamente para entornos de salud complejos, orientadas a integrar datos clínicos, soportar estándares de interoperabilidad y facilitar el intercambio seguro de información entre sistemas heterogéneos. Estas capacidades resultan especialmente relevantes en redes asistenciales fragmentadas, donde la coordinación depende menos de la proximidad física y más de la calidad de los datos compartidos.
“La interoperabilidad ya no es solo un objetivo tecnológico; es una condición para la sostenibilidad del sistema de salud”, agrega Almerares. “Invertir en continuidad de datos permite reducir reprocesos, mejorar resultados clínicos y usar mejor los recursos disponibles, algo especialmente crítico en contextos de alta complejidad”, añade.
Para los sistemas de salud que enfrentan presiones crecientes de costos, envejecimiento poblacional y mayor prevalencia de enfermedades crónicas, el desafío no es únicamente digitalizar procesos, sino asegurar que la información clínica fluya de manera coherente y estructurada. En ese marco, la continuidad asistencial deja de ser un concepto clínico abstracto y se transforma en un factor estratégico para la eficiencia, la calidad y la resiliencia del sistema.
El debate sobre continuidad clínica invita a mirar más allá de casos individuales y a abordar un desafío estructural: cómo diseñar sistemas de salud capaces de sostener trayectorias de atención complejas sin perder información crítica en el camino.
























