En industrias donde una falla puede detener una operación completa, la seguridad laboral comienza a gestionarse con la misma lógica que la productividad, basada en datos. Por esto, la medición y el análisis de información se han convertido en una herramienta estratégica para la toma de decisiones dentro de las empresas. Y, en este contexto, la incorporación de analítica avanzada está permitiendo a las organizaciones reducir accidentes de manera significativa, cambiando el foco desde la reacción hacia la anticipación.

La aplicación de modelos preventivos apoyados en analítica, consideran que los riesgos, puede disminuir los accidentes laborales entre un 20% y un 40%. La clave está en digitalizar procesos e identificar patrones ocultos que permitan activar controles antes de que ocurra un incidente. Para ello, es fundamental que la información esté integrada, de modo de contar con una medición que combine datos operacionales, conductuales y ambientales, dejando atrás una gestión basada únicamente en estadísticas posteriores.

“Aún existen organizaciones que gestionan la seguridad de forma reactiva e incluso de forma manual, con revisiones y análisis realizadas después de la ocurrencia de algún evento. Hoy la oportunidad está en contar con el ingreso de información de forma digital, análisis en tiempo real y trabajar con indicadores claves para anticipar escenarios críticos a partir de datos que la empresa ya genera”, afirma Pedro Feres, Gerente Comercial de m-risk.

El enfoque considera múltiples capas de información, ya sea registros de incidentes, observaciones preventivas, factores humanos, desempeño de maquinaria, condiciones ambientales, uso de EPP y herramientas. Sin embargo, uno de los mayores potenciales está en los datos de cumplimiento y gestión: permisos de trabajo, matrices de riesgo (MIPER), inspecciones de seguridad, auditorías internas, cumplimiento de procedimientos, capacitaciones y control documental. Al analizar estos elementos en conjunto, es posible detectar desviaciones que, de manera aislada, pasarían inadvertidas.

En Chile, los sectores con mayor oportunidad de mejora son minería, construcción, manufactura, transporte y agricultura o pesca, donde la siniestralidad y la complejidad operacional elevan la exposición al riesgo, llegando hasta incluso un 3,5% de accidentabilidad en algunas de estas industrias, como lo indica la SUSESO.

“Tener lineamientos y cultura organizacional enfocados en la seguridad, empujan a las empresas a anticiparse y generar aprendizajes para evitar accidentes y otras consecuencias. Esto se hace posible con herramientas digitales que permitan elevar el nivel de cumplimiento y seguridad a todos los niveles”, señalan desde m-risk.

El impacto no es solo humano. Menos accidentes implican mayor productividad por trabajador, menos ausentismo, reprocesos e interrupciones por investigaciones internas. También se reducen costos directos e indirectos (seguros, indemnizaciones, tratamientos médicos o capacitación de reemplazos) y se fortalece la continuidad operacional al anticipar fallas de equipos críticos o condiciones inseguras en turnos de alta exigencia.

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Equipo Prensa
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