El cáncer de colon comparten un desafío clave: ambos pueden tener mejores resultados cuando se detectan a tiempo, pero aún se diagnostican en etapas avanzadas. En este escenario, donde la prevención convive con nuevas terapias, el abordaje debe ser necesariamente multidisciplinario.
Es en este trabajo articulado donde el rol del equipo de salud se vuelve determinante. Médicos, enfermeras, tecnólogos y otros profesionales deben operar de forma coordinada para garantizar decisiones clínicas oportunas y tratamientos efectivos. Dentro de este ecosistema, destaca la labor de las enfermeras con larga experiencia en oncología, quienes cumplen un papel clave en la gestión de tratamientos oncológicos innovadores, la coordinación entre especialidades y el acompañamiento continuo de pacientes y sus familias. Su trabajo no solo sostiene la operación clínica, sino que impacta directamente en la seguridad de los tratamientos, en la adherencia terapéutica y en la forma en que las personas enfrentan procesos atravesados por la incertidumbre.
La participación y experiencia profesional del equipo humano es clave en un escenario donde la oncología avanza hacia terapias cada vez más precisas.
El cáncer colorrectal, el estudio fase 3 CodeBreaK 301 —presentado en el ASCO Gastrointestinal Cancers Symposium 2025— está marcando un nuevo camino en el uso de terapias dirigidas para pacientes con mutación KRAS p.G12C. Basado en resultados previos que evidenciaron tasas de respuesta cercanas al 75%, este enfoque refleja cómo la medicina avanza hacia tratamientos cada vez más específicos y personalizados.
Pero detrás de estos avances, nuevamente aparece un factor común: la enfermería como puente entre la innovación médica y la experiencia del paciente.
Es en este contexto donde el trabajo se vive día a día en centros especializados como Oncomeds —clínica oncológica regional que trabaja en alianza con instituciones como Clínica Alemana de Temuco, entre otras—, donde un equipo multidisciplinario de profesionales, en su mayoría mujeres, articula estos avances en la práctica clínica. Allí, la enfermería cumple una función estratégica en la gestion de nuevas terapias.
Ana Paula Rivas, Enfermera Coordinadora de Estudios Clínicos en Oncomeds, lo describe desde su experiencia: «Es gratificante ver la evolución de los pacientes, especialmente cuando se aprueban nuevas combinaciones de fármacos, porque esto implica mayores avances y un impacto directo en la salud de la población. Cada protocolo tiene requerimientos muy específicos y como enfermeras debemos ser meticulosas en cada paso, porque cada decisión se relaciona directamente con la seguridad del paciente.»
La medicina avanza constantemente, abriendo paso a nuevas opciones de tratamiento con terapias cada vez más innovadoras y específicas, que actúan directamente sobre la enfermedad. Frente a este amplio abanico de posibilidades, los pacientes no solo se enfrentan a decisiones complejas, sino también a altos niveles de incertidumbre. En este contexto, el rol de la enfermería se vuelve fundamental, no solo desde lo clínico, sino también en lo educativo, emocional y de contención, acompañando a las personas a comprender su proceso y a transitarlo con mayor seguridad.
Sofía Quilaqueo, Enfermera Supervisora de Coordinación de Estudios Clínicos en Oncomeds, explica: «Cada vez la medicina incorpora terapias más dirigidas según el tipo de cáncer y sus mutaciones. Esto hace que los tratamientos sean más efectivos, pero también genera incertidumbre. Por eso es fundamental entregar información clara, dar contención emocional y generar espacios de confianza.»
«El acompañamiento no es solo clínico, también es emocional y familiar. Resolver dudas, educar y estar presentes influye directamente en la adherencia al tratamiento y en la calidad de vida de los pacientes.», asegura Sofía Quilaqueo.
En la práctica, esta labor trasciende la administración de tratamientos, implicando la integración de la ciencia, la contención y el cuidado continuo, para aplicarlos en la atención de pacientes con diagnósticos de alta complejidad, como el cáncer.»
Más allá de los avances científicos, existe un punto en común que sigue marcando la diferencia en ambas patologías: la detección precoz. «Lo más importante siempre es realizarse el PAP y acceder a controles de manera oportuna», enfatiza Ana Paula Rivas.
«La detección temprana es clave, especialmente en una enfermedad que muchas veces es silenciosa. Consultar a tiempo puede cambiar completamente el pronóstico», agrega Sofía Quilaqueo.
Así, se pone en evidencia que la medicina oncológica avanza día a día con nuevos tratamientos, y la enfermería es uno de los elementos clave para que estos funcionen. La innovación no solo ocurre en un laboratorio, sino en cada decisión clínica y en la labor de explicar los avances para que el paciente los comprenda. Gracias a su formación constante, estos profesionales son un puente necesario para que los nuevos descubrimientos —muchas veces difíciles de entender— lleguen de forma segura, humana y clara a quienes más los necesitan.
Más información en https://oncomeds.life/




















