Detrás de esa cifra hay historias de cardiopatías congénitas complejas e infecciones valvulares fulminantes que dejaron el corazón literalmente destruido; con casos donde, una prótesis convencional no basta; y las válvulas cardíacas donadas criopreservadas son una alternativa biológica que permite reconstruir, por su alta biocompatibilidad, mejor integración al organismo y, en muchos casos, sin la carga de anticoagulación permanente que implican los trasplantes mecánicos.
VidaCel, en este año de alianza, ya ha entregado más de 40 válvulas cardíacas criopreservadas que salvaron vidas. Estas válvulas, provenientes de donaciones en alianza con UC CHRISTUS, bajo estrictas normas de seguridad médica y tecnológica, se preservan a -196°C en el banco de homoinjertos de VidaCel, hasta que un equipo de cirugía cardíaca las solicite para un paciente específico.
Estas válvulas cardíacas se ocupan especialmente en dos escenarios límite:
- Niños con cardiopatías congénitas complejas, que necesitan un conducto valvulado hecho de tejido humano, capaz de acompañar mejor el crecimiento del corazón y reducir el número de reoperaciones.
- Pacientes con endocarditis infecciosa grave, cuando la infección destruye la válvula y el tejido vecino, y es necesario reemplazar de una sola vez la válvula y la raíz aórtica con tejido humano.
Cardiopatías y cirugía cardíaca en Chile
En Chile, las cardiopatías congénitas representan la malformación congénita más frecuente, con una incidencia estimada de entre 6 y 12 casos por cada 1.000 recién nacidos vivos, de acuerdo con lineamientos ministeriales publicados en 2025. Muchos de estos pacientes requieren cirugías cardíacas complejas, y una parte de ellos necesita reemplazo valvular con tejido biológico para favorecer mejores resultados a largo plazo.
Por otra parte, la endocarditis infecciosa sigue siendo una patología de alta complejidad cuando compromete válvulas cardíacas y estructuras vecinas, especialmente en etapas avanzadas. En estos casos, los homoinjertos cardíacos son considerados una de las mejores alternativas quirúrgicas, ya que permiten erradicar la infección y reconstruir el corazón con tejido humano compatible.
En este contexto, contar con un banco nacional de válvulas cardíacas humanas, con estándares internacionales de calidad y trazabilidad, resulta clave para que estas cirugías puedan realizarse de manera oportuna.
La historia de Lilian: una válvula que le devolvió la vida
En agosto del pasado año, Lilian Peromarta ingresó a UC CHRISTUS con una endocarditis severa que había destruido una de sus válvulas cardíacas y comprometido además su cerebro. No se trataba de elegir el mejor tratamiento posible, sino de evitar que su corazón y su vida se detuvieran. El equipo médico decidió entonces realizar una Cirugía de Ross, utilizando una válvula cardíaca conservada en el banco de VidaCel. Sin esa donación y sin un sistema capaz de preservarla en condiciones óptimas, la alternativa simplemente no habría existido.
Hoy, Lilian resume su experiencia con una frase simple y contundente: “Algo tan pequeño como una válvula, pero no menos importante, fue lo que me salvó la vida”. Detrás de esas palabras hay hospitalizaciones, rehabilitación y la posibilidad de seguir presente para su familia. Lilian es una de las 40 vidas tratadas en Chile con válvulas cardíacas humanas criopreservadas, disponibles en el momento justo.
Un avance en la cardiología chilena
Gracias a la decisión de familias que donan, a un banco nacional certificado internacionalmente que preserva estas válvulas y a equipos de cirugía cardíaca capaces de utilizarlas cuando ya no existen otras opciones, Chile ha logrado ofrecer una alternativa real a pacientes que enfrentaban un pronóstico crítico.
Un avance técnico y profundamente humano, que demuestra cómo la donación y la criopreservación de tejidos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.




















