Durante años, la pérdida auditiva fue entendida en Chile como una consecuencia inevitable de la vejez avanzada. Sin embargo, esta percepción comienza a cambiar. Un reciente estudio de GAES Chile revela que la edad promedio de acceso a audífonos para la pérdida auditiva cayó tres años en el último período, evidenciando una detección más temprana y una menor resistencia al tratamiento.

El dato no es menor. Hoy, personas entre los 50 y 70 años están consultando de forma más proactiva, incorporando el cuidado auditivo como parte de su salud integral. Este cambio marca un precedente relevante para las próximas generaciones, instalando la idea de que la prevención es clave y no una reacción tardía.

La tendencia también plantea un desafío: si no se adoptan medidas preventivas y hábitos de cuidado, la pérdida auditiva podría comenzar a manifestarse cada vez a edades más tempranas. Postergar el diagnóstico implica años de deterioro silencioso que afectan la comunicación, la vida social, el desempeño laboral y el bienestar emocional.

Que más personas decidan actuar antes es una señal positiva. El desafío ahora es consolidar este cambio cultural y promover el chequeo auditivo como un hábito preventivo, tan natural como los controles visuales o cardiovasculares.

Víctor Astudillo

Fonoaudiólogo GAES Chile

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