El aumento de actividades al aire libre eleva el riesgo de mordeduras y picaduras. Experto explica cuáles son las especies de mayor peligro en Chile y qué medidas tomar ante cada caso.

Durante el verano, el mayor tiempo que se pasa al aire libre y las visitas a zonas rurales o campestres incrementan el contacto con insectos y arácnidos, elevando la probabilidad de sufrir mordeduras o picaduras. Aunque en Chile existen pocos animales ponzoñosos con efectos tóxicos graves en las personas, conocerlos y saber cómo actuar puede marcar la diferencia.

Arañas de rincón y del trigo, abejas, avispas y alacranes son los principales animales que generan consultas médicas en esta época. Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, explica que “en Chile la existencia de animales venenosos con efectos tóxicos sobre el hombre son muy pocos”. Sin embargo, advierte que dos especies pueden ser potencialmente letales: la araña de rincón y la araña del trigo o “poto colorado”.

Araña de rincón

La araña de rincón es de hábitos nocturnos y extremadamente tímida, por lo que suele pasar inadvertida. Se encuentra en lugares oscuros, secos y cálidos, como detrás de cuadros, muebles, en closets, libros o entretechos. En Chile está presente desde la Primera a la Décima Región, con una alta prevalencia en viviendas urbanas y rurales.

“La araña de rincón no se caracteriza por ser agresiva, muerde sólo en defensa propia cuando la molestan o presionan”, señala Torres, quien agrega que su mordedura provoca “una sensación punzante en la piel, con un dolor intenso”, seguida de un periodo de latencia y una evolución clínica variable.

Torres explica que la mordedura se manifiesta inicialmente con dolor punzante, que puede intensificarse entre dos y 18 horas después, junto con aumento de volumen y formación de vesículas. También pueden aparecer fiebre, malestar general, escalofríos, cefalea y hematuria. En estos casos, recomienda acudir de inmediato a un servicio de urgencia.

Según explica el académico, el manejo habitual incluye frío local, inmovilización, elevación de la extremidad afectada y profilaxis antitetánica. De acuerdo con pautas del Ministerio de Salud, pueden indicarse antihistamínicos, corticoides bajo supervisión médica, antibióticos si hay infección, analgésicos, medicamentos específicos e hidratación.

Araña del trigo

La araña del trigo o “poto colorado” es reconocible por su color negro brillante y una mancha rojiza, anaranjada o amarilla en forma de reloj de arena bajo el abdomen. Es predominantemente rural y se encuentra en cultivos, troncos, piedras y vegetación. Su mordedura ocurre principalmente en épocas de calor y afecta a personas que trabajan o viven en zonas rurales.

“Es poco sintomática, como un lancetazo urente, y deja habitualmente dos marcas puntiformes”, explica Torres. Aunque rara vez es fatal, puede provocar dolor, contracturas musculares, sudoración, náuseas y taquicardia. “Sobre un 5% de los pacientes presentan parálisis, convulsiones, shock y muerte, especialmente mayores de 60 años, niños menores de 5 años, hipertensos y embarazadas”, advierte.

Abejas y avispas

En verano también aumenta la frecuencia de picaduras de abejas y avispas, especialmente en niños. Estas suelen generar dolor intenso, pápulas y edema progresivo. No obstante, las avispas pueden desencadenar reacciones alérgicas más graves.

Torres enfatiza que se debe vigilar la aparición de dificultad respiratoria, palidez o taquicardia dentro de las primeras dos horas, ya que la falta de tratamiento oportuno puede ser mortal. “La mordedura de una avispa provoca un ardor intenso en el lugar; en cambio, la abeja introduce en la piel una lanceta con un saquito que queda pegado atrás”, explica.

Alacranes

Los alacranes, presentes prácticamente en todo el territorio nacional, también generan preocupación. Si bien en Chile no se conocen especies cuyo veneno represente un peligro grave para la salud humana, pueden causar lesiones dolorosas e infecciones secundarias. “Los alacranes pican, no muerden, y dejan una lesión usualmente eritematosa que puede infectarse si no se cuida”, aclara el toxicólogo.

Ante cualquier picadura, el especialista recomienda no succionar la herida, lavarla con agua y jabón, aplicar hielo y acudir a un servicio de urgencia, especialmente en personas con antecedentes de alergias. “No se debe jugar con ellos ni tenerlos de mascota, usar siempre un calzado protector, sobre todo de noche, y revisar ropas y calzado antes de ponérselos”, concluye Torres.

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Equipo Prensa
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