Terminadas las vacaciones, comienza el ajetreo propio del regreso a clases y, con ello, la compra de los artículos escolares. Más allá de los precios o de las listas “obligatorias” que entregan los colegios, existe un aspecto que no debiera quedar en segundo plano: la seguridad de los útiles que utilizarán niños y niñas durante gran parte del día.

Los artículos escolares defectuosos o de mala calidad pueden implicar riesgos para la salud, especialmente cuando contienen compuestos potencialmente tóxicos. Así lo advierte Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, quien explica que algunos productos requieren especial cuidado por estar destinados al uso infantil.

“Plasticinas, témperas y pegamentos son artículos que pueden contener sustancias como plomo o tolueno, lo que los transforma en un potencial riesgo si no cumplen con la normativa vigente”, señala el especialista. En el caso de los pigmentos utilizados para dar color a acuarelas, lápices de cera o plasticinas, también puede haber presencia de plomo en cantidades no seguras.

Debido a la manipulación constante de estos útiles, el plomo puede ingresar al organismo de los niños. “Dependiendo de la cantidad y del tiempo de exposición, este metal puede provocar efectos tóxicos agudos o crónicos en el cuerpo humano”, explica Torres.

Efectos nocivos

En población infantil, Torres indica que el principal efecto asociado a la exposición al plomo es el retraso intelectual. También se le vincula con anemias, hipertensión arterial, estreñimiento, parálisis de muñecas y tobillos, además de alteraciones del comportamiento, como mayor agresividad.

Si bien en Chile existe una normativa que regula el nivel máximo permitido de plomo en pinturas, el académico advierte que algunos útiles escolares de bajo costo no siempre respetan estos límites.

Otro foco de atención son los pegamentos que pueden contener solventes orgánicos como benceno, tolueno o xileno. “El tolueno, en particular, es un líquido que por contacto prolongado puede generar daños neurológicos permanentes en niños menores de tres años. Su uso en juguetes y artículos escolares está regulado desde 2004 mediante los Decretos Supremos 158 y 135 del Ministerio de Salud”, precisa.

Compra segura

Para reducir riesgos, el especialista enfatiza la importancia de revisar el rotulado de los productos. “La información del envase debe estar en castellano, ser legible y detallar las características del artículo, indicando si es no tóxico o atóxico cuando corresponda”, explica.

El etiquetado también debe identificar al fabricante o distribuidor responsable, junto con su dirección, de modo que exista trazabilidad y respaldo sobre la veracidad de la información entregada. En ese sentido, Torres recomienda optar por marcas conocidas y adquirir los útiles en comercios establecidos.

Finalmente, el académico recuerda que la seguridad no termina en la compra. “Después de usar estos productos, es fundamental que los niños se laven las manos y retiren los restos de materiales. Son medidas simples que permiten un uso más seguro de los útiles escolares”, concluye.

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Equipo Prensa
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