A pocos días de una nueva conmemoración del Día Mundial Sin Tabaco, este 31 de mayo, Chile continúa exhibiendo una de las prevalencias de tabaquismo más altas de América Latina. Pese a la disminución registrada en las últimas décadas, 1 de cada 3 personas mayores de 15 años fuma en el país y el consumo de tabaco sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible en el mundo. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el tabaquismo provoca más de 7 millones de muertes al año, incluyendo cerca de 1,6 millones de personas no fumadoras que se exponen al humo de segunda mano. En Chile, 52 personas mueren cada día por enfermedades asociadas al tabaquismo, cifra que representa alrededor del 16% del total de fallecimientos a nivel nacional.

“El hecho de que el consumo de tabaco sea catalogado universalmente como la principal causa de muerte prevenible no es una exageración retórica, sino una conclusión respaldada por décadas de evidencia científica”, explica la doctora Erika Buñay, directora de la especialidad en Medicina de Urgencia de la Universidad Autónoma.

La especialista advierte que el humo del cigarrillo contiene miles de sustancias químicas, cientos de ellas tóxicas y al menos 70 con potencial cancerígeno. “El tabaquismo es el principal causante de enfermedades como la EPOC y el enfisema, además de ser uno de los mayores promotores de infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) y otros tipos de cáncer”, explica.

La OMS ha señalado que entre el 60% y el 70% de los casos de cáncer pulmonar están asociados directamente al tabaquismo.

“Como suele decirse en salud pública, el cigarrillo es el único producto legal de consumo masivo que, utilizado exactamente como indican sus fabricantes, termina matando hasta la mitad de sus usuarios crónicos”, enfatiza Buñay.

Alto impacto económico

Además de las consecuencias sanitarias, el tabaquismo genera una fuerte presión económica sobre el sistema de salud. En Chile, distintas estimaciones indican que los costos directos asociados al consumo de tabaco equivalen a cerca del 0,8 % del PIB nacional y obligan a destinar alrededor del 11% del gasto sanitario anual al tratamiento de enfermedades relacionadas con el cigarro.

De acuerdo con cifras oficiales, el país destina más de 1,5 billones de pesos al año a patologías asociadas al tabaquismo. A esto se suman pérdidas anuales de productividad laboral asociadas a enfermedades, licencias médicas y muertes prematuras.

Y aunque Chile aplica uno de los impuestos más altos de la región, no parece ser suficiente. “El Estado debe destinar cientos de miles de millones de pesos adicionales para financiar tratamientos y hospitalizaciones”, explica la especialista.

En ese contexto, desde diciembre de 2025 el Plan GES incorporó cobertura para tratamientos orientados a dejar de fumar, garantizando el acceso a apoyo médico, terapias y acompañamiento para quienes desean abandonar el consumo de tabaco.

La amenaza del vapeo

Si bien el consumo de cigarros tradicionales ha disminuido en el país, existe un aumento en el uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores, los cuales están lejos de ser inofensivos. “Hace una década se instaló la idea de que el vapeo era prácticamente inocuo porque solo emitía vapor de agua. Hoy sabemos que eso es completamente falso”, afirma Buñay.

Los usuarios de cigarrillos electrónicos inhalan un aerosol químico con compuestos potencialmente dañinos, como formaldehído, metales pesados y compuestos orgánicos volátiles, que afectan las vías respiratorias y el sistema cardiovascular. Algunos saborizantes, como el diacetilo, incluso pueden causar enfermedades pulmonares irreversibles, como la bronquiolitis obliterante o “pulmón de palomitas de maíz”.

“Sabemos exactamente qué le hace el cigarrillo al cuerpo tras décadas de consumo. Pero todavía no conocemos con certeza el impacto real de inhalar aerosoles químicos durante 20 o 30 años”, concluye la especialista.

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Equipo Prensa
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