27 de mayo de 2026.- La diabetes tipo 2 es una de las enfermedades crónicas con mayor impacto en Chile y afecta actualmente a más de 1,7 millones de personas. Se produce cuando el organismo pierde la capacidad de utilizar adecuadamente la insulina -la hormona encargada de regular la glucosa en sangre- o no logra producir la cantidad suficiente para mantener niveles normales de azúcar en el cuerpo.
El principal desafío de esta enfermedad es que, cuando no se mantiene bajo control, el exceso de glucosa comienza a generar un daño progresivo y muchas veces silencioso en distintos órganos y sistemas del cuerpo. Con el tiempo, esto puede afectar vasos sanguíneos, nervios y órganos vitales, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, daño renal, pérdida de visión, infecciones recurrentes y problemas de cicatrización.
“La diabetes mal controlada afecta directamente la capacidad del organismo para cicatrizar, defenderse de infecciones y mantener una adecuada circulación sanguínea. Muchas veces el paciente no percibe el deterioro hasta que aparecen complicaciones más severas”, explica Anyfer Espinoza, enfermera y especialista clínica de Solventum.
Uno de los efectos más frecuentes del avance de la enfermedad es la neuropatía diabética, una condición que provoca pérdida de sensibilidad en las extremidades, especialmente en los pies. Esto puede hacer que heridas pequeñas, cortes o lesiones pasen inadvertidas y evolucionen rápidamente, aumentando el riesgo de infecciones complejas y problemas de cicatrización.
Pie diabético: una complicación que puede comenzar con una pequeña herida
Una ampolla por roce, un callo o una pequeña fisura pueden parecer lesiones menores. Sin embargo, en personas con diabetes mal controlada, estas heridas pueden transformarse rápidamente en úlceras complejas y de difícil cicatrización.
Actualmente, el pie diabético es una de las complicaciones más graves asociadas a la diabetes y representa la principal causa de amputaciones no traumáticas de extremidades inferiores en Chile. Se estima que cerca del 15% de las personas con diabetes desarrollará esta condición a lo largo de su vida y que más de 16 mil pacientes reciben tratamiento anual por úlceras en sus pies.
“El gran desafío es que muchos pacientes consultan tarde porque no sienten dolor o minimizan las lesiones iniciales. Cuando llegan a atención médica, ya puede existir infección avanzada o daño importante del tejido”, destaca Anyfer Espinoza, enfermera y especialista clínica de Solventum.
Actualmente, el manejo clínico del pie diabético requiere un abordaje integral que incluye control metabólico, evaluación vascular, manejo de infecciones y tratamiento avanzado de heridas. En este contexto, existen terapias innovadoras para el manejo de heridas complejas como terapias de presión negativa V.A.C.® Therapy y apósitos especializados que ayudan a favorecer la cicatrización, controlar infecciones y proteger tejidos dañados.
“Hoy el manejo de heridas complejas ha evolucionado significativamente y contamos con terapias innovadoras que permiten generar condiciones más favorables para la cicatrización, controlar infecciones y proteger los tejidos dañados. Tecnologías como la terapia de presión negativa y los apósitos avanzados han cambiado la forma en que abordamos este tipo de lesiones, especialmente en pacientes con diabetes, donde una intervención oportuna puede hacer una diferencia importante en la evolución clínica y en la calidad de vida de las personas”, concluye Espinoza.






















