Cuidarse en este periodo es clave para no sufrir inconvenientes. “Enfermedades como la gripe, la influenza o el resfriado común provocan una inflamación generalizada de las vías aéreas superiores”, advierte Yolanda Maldonado, directora de la carrera de Fonoaudiología de la U. Andrés Bello, sede Concepción.
La experta mencionó que esta inflamación alcanza la trompa de Eustaquio, el pequeño conducto que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz y “cuya función es ventilar el oído y cuando este ‘mecanismo de escape’ se bloquea, el oído medio queda vulnerable”, explica.
Otitis, consultas invernales
Producto del periodo otoño-invierno, las personas pasan más tiempo en lugares cerrados y menos ventilados, lo que facilita que los virus circulen libremente y las consultas por dolor de oído se eleven de manera considerable.
“La reina de las consultas invernales es, sin duda, la otitis media aguda, especialmente en la población pediátrica”, menciona la académica UNAB, añadiendo que “también vemos un alza significativa en la otitis media con efusión”.
Esta última ocurre cuando, tras un resfriado, queda líquido atrapado detrás del tímpano sin que necesariamente haya una infección bacteriana inmediata, lo que provoca esa sensación de sordera momentánea, detalla la fonoaudióloga.
La profesional agrega que son relativamente comunes las disfunciones de la trompa de Eustaquio, sobre todo en la infancia, lo que generan presión, chasquidos o la percepción de que los sonidos se escuchan distorsionados, como si la persona estuviera bajo el agua.
Relación entre resfríos e infecciones de oído
La especialista confirma que hay una relación real entre los resfríos y las infecciones de oído, porque el sistema respiratorio y el auditivo están conectados físicamente. “Cuando una persona se resfría, las mucosas se inflaman y producen exceso de mucosidad. Ese ambiente oscuro, húmedo y sin aire es el ambiente perfecto para que los gérmenes que ya están en la nariz o garganta migren hacia el oído y causen una infección dolorosa. Por eso, casi siempre una otitis es la ‘secuela’ de un resfriado mal cuidado o muy fuerte”, explica.
Asimismo, la académica UNAB confirma que, aunque el frío por sí solo no inyecta virus en el cuerpo, actúa como un facilitador. “Las bajas temperaturas irritan las mucosas respiratorias y ralentizan los mecanismos de defensa local. Además, la exposición directa al aire frío puede causar una vasoconstricción en la zona de la oreja y el conducto auditivo”, subraya.
La mayoría de los problemas de oído en invierno, explica Maldonado, comienzan con un virus respiratorio que coloniza la nasofaringe. “La inflamación viral obstruye mecánicamente el paso de aire al oído. Una vez que el oído medio está bloqueado y lleno de líquido, es muy fácil que ocurra una sobreinfección bacteriana», dice.
Los niños son los más propensos a sufrir estas infecciones, porque su trompa de Eustaquio es más corta, más ancha y está en una posición mucho más horizontal que en los adultos. “Esto hace que el ‘camino’ para que los mocos y las bacterias viajen desde la nariz hasta el oído sea mucho más corto y fácil de recorrer”, asevera.
Principales síntomas de alerta
El síntoma más relevante es el dolor de oído, que suele empeorar al acostarse, pero hay otras señales que no se pueden pasar por alto, advierte. “La sensación de plenitud (oído tapado), la pérdida de audición y la fiebre. En el caso de los bebés que no pueden hablar, los padres deben estar atentos a la irritabilidad extrema, el llanto inconsolable durante las tomas de leche, la dificultad para dormir y un gesto muy clásico: llevarse las manos a la oreja o tironear de ella constantemente como señal de molestia”, manifiesta para destacar que si el dolor persiste por más de 48 horas, o si es de una intensidad que impide el sueño, o hay secreción de líquido o sangre por el conducto auditivo, fiebre alta o si el paciente experimenta mareos, falta de equilibrio o un zumbido (tinnitus) muy fuerte y repentino”, detalla.
Audición afectada
En la gran mayoría de los casos, la pérdida de audición es transitoria y se resuelve una vez que la inflamación baja y el líquido se drena. Sin embargo, la directora de Fonoaudiología UNAB, de Concepción, advierte que si un niño sufre de otitis recurrentes y pasa meses con «oído tapado», puede afectar seriamente su aprendizaje, su atención en clase y el desarrollo del lenguaje.
Por esto, en invierno se debe mantener una buena higiene nasal. “Además, no olvidar el lavado frecuente de manos, ventilar los hogares al menos 10 minutos al día, evitar el humo del tabaco (que irrita severamente los conductos auditivos de los niños) y mantener los controles preventivos al día. Cuidar la salud respiratoria general es, en última instancia, la mejor forma de proteger nuestros oídos”, concluye la académica UNAB.

























