La Dra. Blanca Girardi, directora médica de Clínica EM, analiza cómo han cambiado las expectativas de los pacientes y por qué la seguridad, la naturalidad y la evaluación personalizada son cada vez más importantes.

La medicina estética ha cambiado profundamente durante las últimas décadas. Los avances tecnológicos han permitido desarrollar alternativas menos invasivas y planes más personalizados. Al mismo tiempo, las redes sociales, los filtros digitales y las tendencias virales han transformado la forma en que las personas perciben su imagen.

Para la Dra. Blanca Girardi de Steve, directora médica de Clínica EM, el principal desafío actual no es solamente incorporar nuevas tecnologías, sino ayudar a los pacientes a tomar decisiones informadas, realistas y seguras.

Con 26 años de experiencia y una red de clínicas presente en distintas regiones de Chile, la especialista ha observado directamente la evolución del sector y de quienes consultan.

¿Cómo ha cambiado el paciente de medicina estética?

“Hace algunos años, las personas llegaban buscando corregir una preocupación específica. Hoy existe un paciente mucho más informado, que investiga y compara alternativas antes de consultar”, explica la Dra. Girardi.

Sin embargo, el acceso a más información no siempre facilita las decisiones.

“Las redes sociales han acercado la medicina estética a las personas, pero también han generado expectativas poco realistas. Muchas imágenes están retocadas o muestran resultados sin explicar la evaluación, los riesgos ni el proceso previo”, agrega.

Por esta razón, la consulta inicial se ha vuelto especialmente importante. En ella se deben analizar los antecedentes médicos, las características físicas, las expectativas y las motivaciones del paciente.

¿Lo más popular es siempre lo más adecuado?

Para la especialista, que una alternativa sea tendencia no significa que sea apropiada para todas las personas.

“La medicina estética no debería funcionar desde la moda, sino desde un diagnóstico individual. Dos pacientes pueden consultar por lo mismo y necesitar estrategias completamente diferentes”, señala.

La edad, la anatomía, la calidad de la piel y los antecedentes personales influyen en cada recomendación.

“La evaluación permite decidir qué hacer, pero también qué no hacer. En algunos casos, lo más responsable es modificar la propuesta, postergarla o explicar que determinado tratamiento no es necesario”, afirma.

Resultados naturales y personalizados

Actualmente, muchos pacientes buscan cambios más sutiles y progresivos. El objetivo no siempre es transformar el rostro, sino mejorar la calidad de la piel, recuperar luminosidad o acompañar los cambios propios del tiempo.

“Las personas quieren verse mejor, pero seguir reconociéndose. La medicina estética debe respetar las proporciones, los gestos y la identidad de cada paciente”, comenta la Dra. Girardi.

Este enfoque ha impulsado planes personalizados que combinan distintas herramientas y se desarrollan de manera gradual, en lugar de buscar resultados estandarizados.

¿Qué significa realmente hablar de seguridad?

Para la directora médica, la seguridad no depende solamente del momento en que se realiza una atención.

Incluye la evaluación previa, la experiencia del especialista, la trazabilidad de los productos, los protocolos clínicos, las condiciones del establecimiento y el seguimiento posterior.

“Una persona debería saber quién la atenderá, qué producto se utilizará, qué respaldo posee y a quién contactar si tiene una duda después de su atención”, explica.

Desde esa perspectiva, la clínica ha desarrollado un modelo de medicina estética segura basado en protocolos, información transparente y acompañamiento durante las distintas etapas.

“También es fundamental explicar qué resultados se pueden esperar, cuánto podrían durar y cuáles son las limitaciones de cada alternativa. Informar correctamente también es parte de la seguridad”, enfatiza.

El desafío de mantener un estándar en distintas regiones

La descentralización ha sido otro cambio relevante. Actualmente existe una mayor demanda por atención especializada fuera de Santiago.

Clínica EM cuenta con presencia en Iquique, Antofagasta, Copiapó, Las Condes, Providencia, Viña del Mar, Bosques de Montemar y Concepción.

“El desafío no es solamente abrir nuevas ubicaciones. Lo importante es que una persona reciba el mismo estándar de evaluación, información y seguimiento, independientemente de la ciudad en la que se atienda”, señala la especialista.

Esto exige protocolos comunes, coordinación entre los equipos y capacitación continua.

Una decisión que no debería ser impulsiva

Frente a promociones, tendencias y contenidos virales, la recomendación de la Dra. Girardi es investigar, comparar y realizar siempre una evaluación profesional.

“La medicina estética puede contribuir al bienestar cuando existe una indicación adecuada, pero nunca debería surgir de la presión por parecerse a otra persona o de una compra impulsiva”, advierte.

Después de 26 años de experiencia, considera que el futuro del sector dependerá tanto de la innovación como de la responsabilidad.

“Las tecnologías seguirán avanzando, pero la pregunta principal siempre debería ser la misma: ¿esto es adecuado y seguro para este paciente? Cuando esa pregunta guía la atención, la estética mantiene su lugar dentro de la medicina”, concluye.

 

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Equipo Prensa
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