Santiago, agosto de 2026. En epilepsia pediátrica, un diagnóstico oportuno puede marcar una diferencia significativa en el control de las crisis y en la definición temprana del tratamiento más adecuado. Ese diagnóstico depende, en gran medida, en la correcta interpretación del electroencefalograma (EEG), pues un examen mal leído puede derivar en sobrediagnóstico, tratamientos innecesarios o años de terapias que no responden a la condición real del paciente.
La tecnología para diagnosticar la epilepsia pediátrica, como el EEG, video-EEG y los estudios domiciliarios, ya están disponibles en Latinoamérica. Pero lo que escasea son médicos y técnicos formados para indicar, realizar e interpretar correctamente estos estudios.
Con el objetivo de contribuir a cerrar esta brecha de formación, se realizó EPILATAM 2026, el primer curso latinoamericano de Electroencefalografía y Epilepsias Pediátricas impartido completamente en español. Organizado por la Clínica Integral de Epilepsia y Neurodesarrollo (CIEN), el encuentro reunió a 45 médicos especialistas de diez países de Latinoamérica, quienes actualizaron sus conocimientos mediante una metodología práctica basada en el análisis de casos clínicos reales y el uso de software especializado para la interpretación de electroencefalogramas. El curso fue dictado por docentes de nivel mundial.
«En epilepsia el tiempo es oro. Mientras más rápido logramos identificar correctamente el tipo de epilepsia, antes podemos indicar el tratamiento adecuado y evitar que los pacientes pasen por múltiples consultas o terapias que no responden a su condición», explica la Dra. Loreto Ríos Pohl, directora médica de la Clínica Integral de Epilepsia y Neurodesarrollo (CIEN) y Co-Chair del Education Task Force de la Comisión Pediátrica de la Liga Internacional Contra la Epilepsia (ILAE).
La especialista agrega que Latinoamérica aún enfrenta importantes brechas de capacitación, particularmente en la formación de técnicos en electroencefalografía y en la actualización de médicos respecto de los estándares internacionales para la indicación e interpretación de estos estudios. Esta situación puede traducirse en diagnósticos equivocados, sobrediagnósticos o dificultades para identificar con precisión el origen de las crisis epilépticas.
«Una mejor capacitación tiene un impacto directo en la calidad de vida de los pacientes. Cuando los médicos saben qué electroencefalograma solicitar, los técnicos realizan el examen bajo estándares internacionales y los especialistas cuentan con las herramientas para interpretarlo correctamente, es posible llegar antes a un diagnóstico certero. Eso permite indicar el tratamiento farmacológico o quirúrgico adecuado, evitando la prueba y error que muchas veces implica una pérdida valiosa de tiempo para los niños y sus familias», enfatiza la Dra. Ríos.
Durante los cuatro días, se expuso sobre la teoría y se utilizaron casos reales de pacientes complejos, facilitando a los médicos adquirir herramientas prácticas y concretas. Incluso dos casos clínicos sin resolver fueron solucionados por los asistentes el último día del congreso.
Sin embargo, para que estas herramientas tengan un impacto real en los pacientes, es necesario fortalecer la formación de quienes participan en todo el proceso diagnóstico. Desde la correcta indicación del examen, pasando por su realización e interpretación, cada etapa resulta determinante para llegar a un diagnóstico certero.

























