Presión regulatoria, necesidad de escalar producción y cadenas de suministro más frágiles están empujando a los laboratorios a adoptar automatización y control digital. En ese proceso, tecnologías orientadas al cumplimiento FDA y EMA ganan protagonismo como soporte para crecer sin perder calidad.
La industria farmacéutica y de las ciencias biológicas atraviesan una fase de ajustes estructurales, en la que a las históricas exigencias de calidad, seguridad y cumplimiento normativo se suman ciclos de innovación cada vez más cortos, la medicina personalizada y una demanda global que obliga a producir con mayor rapidez, consistencia y trazabilidad. En este contexto, la automatización avanzada ha dejado de ser un proyecto de largo plazo para convertirse en una decisión operativa inmediata, clave para la continuidad del negocio y la competitividad.
Fabricantes de medicamentos, empresas biotecnológicas y productores de dispositivos médicos migran hacia plantas más conectadas y flexibles, donde el control integrado de procesos, el uso de datos en tiempo real y la digitalización de la gestión de la calidad permiten escalar operaciones sin comprometer el cumplimiento normativo. El foco ya no está solo en aumentar volúmenes de producción, sino en hacerlo de manera consistente, reproducible y auditable, bajo los estándares de organismos como la FDA (Food and Drug Administration) en Estados Unidos o la EMA (European Medicines Agency).
Este proceso ha sido acompañado por distintos actores tecnológicos del sector industrial. Según Roberto Aguilar, Gerente de Ventas de Rockwell Automation para el sector, el trabajo con laboratorios y fabricantes farmacéuticos se centra en la integración de soluciones de automatización, sistemas de ejecución de manufactura (MES) y herramientas de control de procesos, con el objetivo de mejorar la trazabilidad, reducir la variabilidad y facilitar el cumplimiento de marcos regulatorios internacionales. “Las soluciones tecnológicas permiten avanzar hacia instalaciones más conectadas y ágiles, mejorando la visibilidad de los procesos productivos y facilitando el cumplimiento regulatorio sin sacrificar eficiencia ni calidad”, señala el ejecutivo.
Hacia las “instalaciones del futuro”
Uno de los principales cuellos de botella sigue siendo la gestión de la calidad, donde los procesos manuales, la fragmentación de la información y la escasa visibilidad en tiempo real ralentizan auditorías y lanzamientos. En este sentido, la adopción de sistemas digitalizados permite consolidar datos de producción, reforzar la integridad de la información y reducir errores desde el laboratorio hasta la planta. “La digitalización de la calidad no solo acorta los tiempos de revisión, sino que facilita las auditorías y mejora la trazabilidad, un aspecto crítico en mercados altamente regulados”, agrega Sereno.
El avance hacia las “instalaciones del futuro” -plantas inteligentes, seguras y conectadas- responde también a un contexto operativo más complejo, marcado por disrupciones en la cadena de suministro y escasez de talento técnico, que refuerzan la necesidad de operaciones más automatizadas y estandarizadas.
En paralelo, herramientas como los gemelos digitales y las simulaciones virtuales ganan espacio como apoyo a la toma de decisiones, permitiendo evaluar cambios en los procesos antes de ejecutarlos en planta, reduciendo riesgos, optimizando inversiones y acelerando la puesta en marcha de nuevas líneas productivas.
Asimismo, a nivel internacional la presión por cumplir simultáneamente con regulaciones de distintos mercados obliga a los laboratorios y fabricantes a integrar estándares globales en sus procesos, desde el desarrollo hasta la entrega final. Esta convergencia normativa impulsa la adopción de plataformas digitales que centralizan la información y facilitan la trazabilidad completa de los productos, un requisito cada vez más crítico para sostener la competitividad y la confianza de los pacientes en un sector globalizado. Y es que a medida que la competencia se intensifica y la presión por llegar primero al mercado aumenta, la automatización deja de ser una ventaja tecnológica para consolidarse como un habilitador financiero y operativo, clave para crecer con eficiencia, cumplir regulaciones y sostener la confianza en un sector donde la calidad sigue siendo innegociable.
Acerca de la red de socios de negocio de Rockwell Automation
Rockwell Automation, Inc. (NYSE: ROK) es una empresa líder a nivel mundial en la automatización industrial y la transformación digital. Conectamos la imaginación de las personas con el potencial de la tecnología para ampliar lo que es posible a nivel humano, con el fin de hacer un mundo más productivo y sustentable. Con sede en Milwaukee, Wisconsin, Rockwell Automation emplea a alrededor de 26,000 solucionadores de problemas que se dedican a nuestros clientes en más de 100 países al cierre del ejercicio fiscal 2025. Para saber más acerca de cómo estamos haciendo realidad «The Connected Enterprise” en la industria, visite: www.rockwellautomation.com
























