En Chile, el helado dejó de ser un placer exclusivo del verano para convertirse en un fenómeno cultural de consumo permanente. Según datos de 2023, cada chileno consumió más de 11 kg de helado al año, convirtiendo al país en el principal consumidor de la región.
No obstante, estas cifras exitosas conviven con varias creencias populares que merecen ser revisadas a profundidad. Perla Valenzuela, académica de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, aclara lo que realmente aporta este postre.
- Los helados light son siempre más saludables que los tradicionales: MITO. “Un helado light puede tener menos azúcar o grasa, pero suele incorporar más edulcorantes y aditivos artificiales. Eso no lo convierte en automáticamente saludable”, advierte Perla Valenzuela. “La clave está en leer la etiqueta y considerar el tamaño de la porción”, añade.
- Los helados de leche engordan más que los de agua: DEPENDE. “Los helados de leche suelen aportar más calorías por su contenido de grasa y proteínas, pero algunos helados de agua tienen altas cantidades de azúcar”, subraya la nutricionista. “Es importante el tipo de helado, la porción y la frecuencia de consumo”, dice.
- Los helados artesanales son más nutritivos que los industriales: NO SIEMPRE. Aunque suelen utilizar ingredientes más naturales, los artesanales no siempre son menos calóricos. “Un helado artesanal puede tener el mismo o incluso más azúcar y grasa que uno industrial, dependiendo de su receta. La percepción de ‘saludable’ no siempre coincide con la realidad nutricional”, comenta Valenzuela.
- Los helados sin azúcar son aptos para personas con diabetes: VERDADERO, pero con precaución. Los helados sin azúcar ofrecen una alternativa, pero no son inocuos. “Aunque no contengan azúcar añadida, muchos incluyen carbohidratos o grasas que elevan la glicemia. Por eso no son de consumo libre: deben estar dentro de un plan alimentario supervisado”, señala la experta.
- Comer helado después del ejercicio ayuda a recuperar energía: PARCIALMENTE VERDADERO. Es cierto que los carbohidratos presentes en el helado pueden reponer energía. Sin embargo, “para una recuperación efectiva lo ideal es una combinación equilibrada: carbohidratos, proteínas y líquidos, nada de eso garantiza un helado por sí solo”, indica Perla Valenzuela.
- Los helados de agua quitan la sed: MITO. Aunque generan una sensación refrescante, “estos helados no hidratan adecuadamente; su alto contenido de azúcar puede incluso aumentar la sed. El agua sigue siendo la mejor opción para hidratarse”, destaca Valenzuela.
- Los helados están prohibidos en cualquier dieta: MITO. Un alimento no debe considerarse prohibido. “El helado puede incluirse en una alimentación equilibrada, siempre que se controle la porción y frecuencia. La moderación es el secreto”, enfatiza la nutricionista.
- Comer helado libera hormonas de la felicidad y mejora el humor: VERDADERO. El placer sensorial generado por el consumo de alimentos placenteros puede inducir la liberación de dopamina y serotonina. “Sí, comer helado puede mejorar el ánimo, pero no es una solución a largo plazo para gestionar las emociones”, puntualiza Valenzuela.
Finalmente, la académica de la UNAB agrega una reflexión: “El helado no es un enemigo de la salud, mucho menos un alimento que debamos evitar por completo. Permitirse una porción ocasional, bien elegida y disfrutada conscientemente, puede formar parte de un estilo de vida equilibrado. La nutrición no es perfecta, es personal”, concluye.
























