El açaí —fruta amazónica originaria de Brasil— se convirtió este verano en uno de los productos más consumidos en Chile. Impulsado por su etiqueta de “superalimento” y su fama antioxidante, se instaló con fuerza en helados, bowls y batidos, casi siempre acompañado de frutas, salsas y toppings. Pero su perfil saludable no es automático: expertos advierten que su aporte nutricional puede cambiar de forma significativa según la preparación y los ingredientes que se le agreguen.

Según explicó Isidora Selman, nutricionista de Clínica MEDS, “se considera un alimento nutracéutico, es decir, además de su valor nutricional básico, contiene compuestos bioactivos concentrados que proporcionan beneficios para la salud. El açaí destaca por su alto contenido de compuestos fenólicos, especialmente antocianinas, responsables de su capacidad antioxidante”.

La especialista agregó que “la evidencia muestra que su consumo se asocia a una mejora en marcadores de estrés oxidativo y perfil lipídico. Además, aporta pequeñas cantidades de vitamina E, fitoesteroles y minerales, lo que lo convierte en un alimento interesante dentro de una dieta variada”.

En términos generales, advirtió que su consumo es seguro cuando se ingiere como alimento natural. No obstante, la profesional aseguró que el problema surge en sus versiones comerciales. “Puede transformarse en un problema cuando se presenta en formatos con alto contenido de azúcares añadidos. Personas con diabetes, resistencia a la insulina u obesidad deben moderar las porciones por su densidad energética, especialmente en preparaciones comerciales”, indicó. 

Si bien no existen contraindicaciones formales en niños, embarazadas o personas mayores, recomendó priorizar fruta fresca local y evitar suplementos o extractos concentrados en estos grupos.

En Chile, el boom del açaí ha venido acompañado de preparaciones con múltiples agregados y para la nutricionista de Clínica MEDS, este es el punto crítico. “El problema no es el açaí en sí, sino el contexto en que se consume. Cuando se mezcla con jarabes, leches condensadas, granolas azucaradas o grandes cantidades de mantequilla de frutos secos, el aporte calórico puede duplicarse o triplicarse, diluyendo sus ventajas antioxidantes. El procesamiento y la adición de azúcar reducen el impacto metabólico positivo descrito en estudios clínicos”, aclaró.

Para aprovechar sus beneficios sin aumentar innecesariamente las calorías, la recomendación es clara: “Preferir pulpa pura sin azúcar añadida, en porciones acotadas —entre 100 y 150 gramos—, combinada con fruta natural, semillas y yogur natural o kéfir. Así se mantiene su perfil antioxidante y se evita un exceso de calorías provenientes de azúcares simples”.

Desde el punto de vista nutricional, el açaí puede incorporarse como desayuno o colación. “Idealmente combinado con proteínas y grasas saludables para mejorar la saciedad y la respuesta glicémica”, precisó.  Respecto a la frecuencia, la especialista consideró razonable incluirlo “dos o tres veces por semana dentro de un patrón alimentario equilibrado, ya que los beneficios observados en estudios se asocian a consumos regulares pero moderados”.

Frente a su creciente popularidad en nuestro país, la especialista advirtió que su fama de “superalimento” debe analizarse con mayor equilibrio. “Nutricionalmente no es radicalmente distinto a berries disponibles en Chile como arándanos o maqui, que también son ricos en antocianinas y compuestos fenólicos. Su capacidad antioxidante es alta, pero comparable a otras frutas moradas intensamente pigmentadas”, afirmó. Por ello, aclaró que “el açaí no reemplaza a la fruta local, sino que puede ser una alternativa más dentro de una alimentación equilibrada”. 

Al momento de comprar este producto, Selman explicó que “conviene revisar la lista de ingredientes: mientras más corta y sin azúcares añadidos, mejor. La pulpa congelada suele conservar mejor el perfil de polifenoles que productos en polvo altamente procesados, donde puede haber pérdidas por deshidratación y almacenamiento prolongado. Los productos listos para consumo suelen contener más azúcar y aditivos, lo que impacta negativamente su calidad nutricional”.

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Equipo Prensa
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