Tras la confirmación del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) de caso de influenza aviar altamente patógeno H5N1 en aves silvestres de la Región de Valparaíso, el Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet) a través de la Comisión Nacional Una Salud, planteó que los desafíos país apuntan a la interacción entre aves silvestres y domésticas. Al respecto, destacó que Chile tiene importantes fortalezas como un sistema de vigilancia sanitaria consolidado y coordinado por el SAG, buena capacidad de diagnóstico de laboratorio y la experiencia adquirida durante los eventos sanitarios de los últimos años.
“Durante 2026, Chile enfrenta una detección puntual de influenza aviar altamente patógena H5N1 en fauna silvestre, específicamente en el humedal El Yali. Este evento fue confirmado por el SAG a partir de la mortalidad de cisnes coscoroba juveniles reportada en la zona. Desde el punto de vista epidemiológico, esta situación ocurre en un contexto regional donde también se han registrado focos en Argentina y Uruguay, lo que sugiere que el virus continúa circulando en poblaciones de aves silvestres a nivel del cono sur. Es importante señalar que esta detección ocurre después de un periodo prolongado sin casos en Chile, de más de dos años, y corresponde a un evento en fauna silvestre. Por lo tanto, no implica la presencia de brotes en la industria avícola ni modifica el estatus sanitario del país en aves comerciales”, explica el Dr. Víctor Neira, vocero de la Comisión Una Salud de Colmevet y académico de la U. de Chile.
Al respecto, desde el punto de vista de las autoridades sanitarias, planteó que es fundamental mantener y fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica en aves silvestres y domésticas, así como la comunicación de riesgo hacia la comunidad y el sector productivo. La detección temprana de eventos como el ocurrido en el humedal El Yali permite activar protocolos sanitarios que incluyen vigilancia intensificada en la zona, monitoreo de aves domésticas cercanas y coordinación entre distintas instituciones.
Respecto de los productores avícolas, Colmevet sugiere que la principal recomendación es reforzar las medidas de bioseguridad en los planteles. Esto incluye controlar estrictamente el ingreso de personas, vehículos y equipos al predio, evitar cualquier contacto entre aves domésticas y fauna silvestre, manejar adecuadamente las fuentes de agua y alimento, y monitorear constantemente el estado sanitario de las aves. En el caso de aves de traspatio, se recomienda mantenerlas en espacios protegidos, evitar el contacto con aves silvestres y reportar oportunamente cualquier signo de enfermedad o mortalidad inusual.
Rol de la población general
Para la población general, la principal recomendación es evitar el contacto directo con aves silvestres enfermas o muertas. Si se observa una situación de este tipo, lo más adecuado es reportarla al Servicio Agrícola y Ganadero. No se recomienda manipular estos animales sin protección, ya que aunque el riesgo de transmisión a humanos es bajo, siempre es preferible prevenir la exposición directa.
Por otro lado, si bien en el mundo se han reportado algunos casos de infección en animales de compañía, estos eventos son poco frecuentes y, hasta ahora, no se consideran un factor epidemiológico relevante en la transmisión del virus, es recomendable evitar que tengan contacto con aves silvestres enfermas o muertas, como medida preventiva.
“Es importante evitar que mascotas, especialmente perros o gatos, tengan contacto con aves silvestres enfermas o con carcasas de animales encontrados en la naturaleza. En general, las medidas más efectivas para la población son la observación a distancia y responsable de la fauna y la notificación oportuna de eventos sospechosos al SAG”, puntualiza el Dr. Neira.
En este sentido, el gremio reforzó el rol clave que cumplen los médicos veterinarios en la detección temprana de enfermedades emergentes, como esta. En el caso, es fundamental estar atentos a eventos de mortalidad inusual en aves, tanto silvestres como domésticas, así como a la aparición de signos clínicos compatibles, entre ellos problemas respiratorios, signos neurológicos o caídas bruscas en la producción de huevos en aves de corral.
“Además, el rol de los veterinarios en la educación y orientación de la población también es muy relevante. Informar adecuadamente sobre cómo actuar frente a aves enfermas o muertas, promover medidas básicas de bioseguridad y fomentar la notificación temprana a las autoridades sanitarias son acciones que contribuyen significativamente a la vigilancia y control de la enfermedad”, puntualizan en Colmevet.
























