Encuesta realizada por ChileConverge y Fundadoras a mujeres emprendedoras de todo el país, detectaron que el problema no es la falta de talento, sino la falta de condiciones estructurales para avanzar.
En el marco del 8M, ChileConverge, la corporación que apoya y potencia a las pymes, junto a Fundadoras, movimiento que potencia liderazgo de miles de empresarias y emprendedoras, realizaron la encuesta “Radiografía del emprendimiento femenino 2026” para comprender las barreras reales que enfrentan hoy las mujeres en el trabajo y el emprendimiento.
El estudio abordó formalización, financiamiento, carga de cuidados, liderazgo, redes, proyección económica y relación emocional con el dinero.
La radiografía es clara: las mujeres emprenden por libertad y necesidad económica, pero su crecimiento se ve limitado principalmente por la sobrecarga de cuidados y la falta de tiempo. A esto se suman dificultades de acceso a financiamiento y redes estratégicas.
“Que el 71,9% de las mujeres emprendedoras identifique la sobrecarga de cuidados como su principal barrera no es casualidad. No es falta de capacidad ni de talento. Es que están emprendiendo mientras sostienen la casa, la familia y todo lo demás. Así es muy difícil crecer. Si de verdad queremos más empresas lideradas por mujeres que escalen y se consoliden, tenemos que hablar en serio de corresponsabilidad y redes de apoyo. Cuando una emprendedora tiene tiempo y espacio real para su negocio, el impacto se multiplica”, explicó Rosario Hevia, directora ejecutiva de ChileConverge.
El informe expone una radiografía de contrastes. Por un lado, demuestra el empuje de las mujeres chilenas, quienes lograron duplicar la tasa de formalización de sus negocios en dos años y avanzar significativamente desde la etapa de «primeras ventas» hacia la fase de «crecimiento». Por otro lado, visibiliza el «lado B» del emprendimiento: la sobrecarga de cuidados, las brechas de género en el acceso a financiamiento y el alto costo en la salud mental de las líderes de negocios.
A continuación, se detallan los principales hallazgos y la evolución de los datos frente al periodo anterior (Encuesta realizada por ChileConverge en 2024):
Desigualdad persistente: El 58.4% de las emprendedoras declara haber vivido situaciones de desigualdad o discriminación, especialmente al tratar con bancos y proveedores.
Madurez del negocio (Salto positivo): Hubo un avance claro. En 2024, el 45% estaba estancado en «primeras ventas». Hoy (2026), el 46.8% ya alcanzó la etapa de «Crecimiento» y la consolidación subió del 7% al 11.9%. (Solo un 30.7% sigue en fases iniciales).
Formalización histórica: Se registró un crecimiento gigante, pasando de un 32% (2025) a un 62.6% (2026) de negocios formalizados. Quienes siguen en la informalidad lo hacen principalmente por miedo a los Costos (20.2%) y Trámites complejos (14%).
El poder del ecosistema: Para escalar, las emprendedoras identifican tres apoyos no financieros como los más determinantes: Redes y comunidad (26.5%), Formación (13.8%) y Mentorías (9.8%).
Fragilidad económica: Alcanzar la independencia total toma tiempo. El 36.5% debe complementar su negocio con otros ingresos, un 28% aún no puede vivir de su Pyme, y solo un 30.3% ha logrado sostenerse 100% de él.
Paradoja emocional (Optimismo vs. Carga mental): Existe una fuerte tensión. Si bien un abrumador 87.8% proyecta crecer en los próximos 3 años, el presente está marcado por la carga mental: casi el 40% siente angustia o miedo al pensar en el dinero.
Desde Fundadoras, la fundadora y CEO, Lorena Gallardo agregó que “el emprendimiento femenino no es una tendencia; es una fuerza económica. Pero el talento sin condiciones se agota. Necesitamos más capital, más redes y más formación estratégica. Las mujeres no necesitan que las inspiren: necesitan que las respalden.”
Para ambas organizaciones, los resultados no son un diagnóstico simbólico, sino una hoja de ruta para diseñar programas más pertinentes y con impacto real en la autonomía económica femenina.




















