• Según la recién presentada Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud (ENCAVI) la diabetes afecta al 13,9% de la población adulta. 

Santiago, Chile.– La neuropatía diabética, una de las complicaciones más frecuentes y discapacitantes de la diabetes, sigue siendo subdiagnosticada pese a que puede afectar hasta al 50% de las personas con diabetes tipo 2, según estudios. Este daño progresivo a las terminaciones nerviosas genera dolor crónico, pérdida de fuerza, entumecimiento, ardor y sensibilidad extrema, deteriorando profundamente la calidad de vida.

En Chile, donde la diabetes afecta al 13,9% de la población adulta (ENCAVI 2023-2024), la neuropatía diabética dolorosa se estima en torno al 25% de los pacientes tratados con insulina o hipoglucemiantes. Cuando se desarrolla con dolor y se asocia a un deterioro importante de la calidad de vida, recibe el nombre de Polineuropatía Diabética Dolorosa o PNDD, que es más frecuente en pacientes con diabetes tipo 2, llegando a afectar hasta a un 30% de ellos1.

El doctor Javier Vega, diabetólogo de UC CHRISTUS, explica que esta condición surge por la exposición prolongada a niveles elevados de glucosa, lo que provoca daño directo en las fibras nerviosas y en los vasos sanguíneos que las nutren. “La glucosa elevada ‘endurece’ y deforma las estructuras que protegen tanto a los vasos sanguíneos como a los nervios, y la inflamación crónica propia de la diabetes agrava aún más este daño”, señala. El dolor característico, añade, es descrito como “quemazón, ardor, pinchazos, descargas eléctricas o incluso dolor al roce de la ropa o las sábanas”, fenómeno conocido como alodinia.

Un testimonio que revela la crudeza del dolor neuropático

La historia de Juan Carlos, paciente que desarrolló neuropatía tras un coma diabético, refleja la dimensión humana detrás de las cifras. A semanas de recibir el alta hospitalaria, comenzó con un dolor en los dedos que avanzó rápidamente por sus manos y antebrazos. “Empecé a sentir unos dolores en los dedos, después en el antebrazo y llegué hasta la altura del codo. Era un dolor 10 de 10, no me dejaba dormir, llegaba a llorar del dolor”, recuerda.

La pérdida de fuerza lo llevó a una dependencia total. “No podía comer porque no tenía fuerza en los dedos (…) No podía lavarme ni bañarme. Estaba completamente dependiente. Mi señora me ayudaba en todo”, relata. Así fue como recibió el diagnóstico: dolor neuropático, siendo uno de los primeros pacientes en Chile en usar parches de capsaicina para su tratamiento, aunque el proceso no fue sencillo: “De primer momento fue caótico… el ardor era demasiado fuerte”, cuenta. Este efecto es esperable, ya que la capsaicina es un compuesto que se encuentra en el ají y es responsable de su picor. En el tratamiento del dolor neuropático, su acción es de “resetear” las terminales nerviosas y aliviar de esa forma el dolor. 

De hecho, en el caso de Juan Carlos, los resultados cambiaron su vida. “Ya estoy recuperando la fuerza en los dedos y puedo trabajar bien. Incluso ahora puedo enhebrar una aguja”, dice, orgulloso de los avances.

Diagnóstico precoz y nuevos tratamientos

El doctor Vega recalca que los factores de riesgo más determinantes son “el mal control glicémico sostenido en el tiempo, la duración de la diabetes, el sobrepeso, el tabaquismo, la hipertensión y la dislipidemia”. La prevención, señala, requiere controles periódicos y evaluación sistemática del pie diabético, “la detección precoz permite intervenir antes de que el daño sea irreversible”.

Sobre los tratamientos disponibles, destaca que en los últimos años han surgido opciones innovadoras, “el parche de capsaicina actúa de forma localizada, con mínimos efectos adversos sistémicos, y puede utilizarse como terapia de primera o segunda línea”. Agrega que su aplicación cada tres meses “facilita una muy buena adherencia y puede combinarse de manera segura con otros tratamientos”.

Hoy, Juan Carlos vive sin dolor incapacitante y ha vuelto a trabajar. Su mensaje es claro: “No hay que dejar pasar los síntomas. Al primer dolor, hay que ir de inmediato y hablar con un médico”. La neuropatía diabética —silenciosa y progresiva— puede evitarse o controlarse con diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y un manejo metabólico riguroso.

Google News Portal Red Salud

Síguenos Google Noticias 
Equipo Prensa
Portal Red Salud