La imagen mental de una recuperación suele ser una habitación blanca, el sonido de monitores ajenos y la rigidez de los horarios de visita. Sin embargo, para miles de familias, esa realidad se está moviendo hacia el entorno privado, donde el cuidado es personalizado y el sistema respira. Este cambio de escenario responde a un dato del reciente informe de Fortune Business Insights, actualizado este 16 de marzo de 2026, que revela que tratar a un paciente en su casa es drásticamente más económico que mantenerlo en una cama convencional.
Jaime Mañalich, exministro de Salud, académico y consultor estratégico, refuerza esta visión señalando que el sistema debe abrazar este cambio de paradigma con pragmatismo. Para la exautoridad, “la hospitalización domiciliaria garantiza una adherencia al tratamiento que los entornos masificados no pueden lograr, liberando presión financiera y física sobre un sistema que ya no resiste el modelo tradicional de construcción de ladrillo y cemento”. Actualmente, el déficit de camas hospitalarias en Chile se estima en 32.000, razón por la cual este modelo cobra una relevancia crítica.
Como operador que materializa estas proyecciones, Xinermed –institución que funciona como una extensión resolutiva de los centros de salud para atenciones de mediana y alta complejidad- absorbe la demanda de pacientes crónicos mientras reduce uno de los mayores costos invisibles del sector: las infecciones intrahospitalarias. El Dr. Andrés San Martín, director médico de la firma, explica que “hospitalizar en el domicilio no es simplemente enviar personal a una dirección, sino trasladar una estructura de seguridad clínica al entorno del paciente, optimizando cada peso invertido y garantizando la misma seguridad que una clínica tradicional”. Según San Martín, la tecnología hoy permite una recuperación mucho más humana y efectiva.
Esta transición del hospital al hogar requiere un rigor que va más allá de lo médico para asegurar su viabilidad. Fernanda Díaz, académica de la Universidad Adolfo Ibáñez, advierte que “en cuadros de salud mental, el éxito del modelo depende de que el entorno familiar sea capaz de contener la carga emocional. Para ello, es vital una evaluación de las condiciones físicas y afectivas de los cuidadores, asegurando que la dinámica del hogar potencie el tratamiento y no interfiera en la recuperación del paciente”.
La falta estructural de camas en el país ha transformado a la hospitalización domiciliaria en una herramienta clave de sostenibilidad, permitiendo que la red asistencial funcione con mayor capacidad resolutiva sin depender exclusivamente de la expansión física de hospitales. Sobre este punto, Mañalich es categórico: “Su impacto no se limita a una mejora en la experiencia del paciente, sino que representa una estrategia de eficiencia sanitaria indispensable, capaz de reducir costos, liberar infraestructura hospitalaria y reasignar recursos donde realmente se requieren”.




















