Los especialistas advierten que este grupo presenta la cobertura más baja entre los principales grupos de riesgo y llaman a las familias a vacunarlos con urgencia. En contraste, la inmunización contra el virus respiratorio sincicial (VRS) con nirsevimab ya supera el 90% de cobertura, consolidándose como una de las estrategias de salud pública más exitosas para proteger a los lactantes de esta infección.
La cobertura de la Campaña de Vacunación 2026 contra la influenza en niños y niñas de 6 meses a 5 años sigue siendo la más baja entre los principales grupos de riesgo, con solo un 48,68% frente al 60,3% promedio del avance en la inmunización de esta población.
Esto se traduce en que 666.317 menores aún no cuentan con protección y permanecen expuestos a complicaciones graves por enfermedades respiratorias en los meses de mayor circulación viral. Según datos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, de los menores de entre 6 meses y 5 años solo 632.285 han recibido la vacuna, de un universo de 1.298.792.
Otros grupos rezagados en la actual campaña, que se mantienen con bajas coberturas son las embarazadas (50,82%), personas mayores de 60 años (50,83%), en estrategia capullo (55,28%) y otras prioridades (61,43%).
Estas cifras contrastan con las altas coberturas alcanzadas por el personal de salud del sistema público (92,17%), el personal de salud privado (85,67%), los trabajadores de avícolas y criaderos de cerdo (87,45%) y los trabajadores de la educación preescolar y escolar hasta 8° básico (82%). También registran mejores avances las personas con enfermedades crónicas de 11 a 59 años (71,73%) y los escolares de 1° a 5° básico (69,91%).
«La influenza no es un resfrío fuerte. En los niños pequeños puede provocar cuadros graves, hospitalizaciones e incluso complicaciones que ponen en riesgo su vida. Por eso, vacunarlos a tiempo es una medida de protección fundamental», señala la Dra. Leonor Jofré, presidenta de la Rama de Infectología de la Sociedad Chilena de Pediatría (Sochipe).
La especialista advierte que la baja cobertura en menores de 5 años es especialmente preocupante ante la llegada del invierno, período en que aumenta considerablemente la circulación de virus respiratorios. «Hoy tenemos a más de 660 mil niños y niñas sin la protección que entrega la vacuna contra la influenza. Es urgente que las familias acudan cuanto antes a los vacunatorios para evitar cuadros severos y reducir el riesgo de hospitalización y siempre es importante decirlo: vacunarse es seguro, efectivo y salva vidas», enfatiza.
Éxito de la estrategia contra el VRS
En contraste con la vacunación contra la influenza, la inmunización contra el virus respiratorio sincicial (VRS) mediante el anticuerpo monoclonal nirsevimab ha mostrado resultados que los especialistas califican de exitosa. Desde su implementación en 2024, esta estrategia ha marcado un antes y un después en la protección de lactantes frente a uno de los virus respiratorios más peligrosos durante el primer año de vida.
La cobertura, a la fecha, llega al 90,9% del total del grupo de riesgo entre lactantes y recién nacidos, lo que va en línea con las campañas de los años 2024 y 2025, cuando Chile logró una reducción histórica en las hospitalizaciones por VRS, una disminución significativa de los ingresos a unidades de cuidados intensivos y, lo más importante, bajar a cero la mortalidad entre menores de un año asociada a este virus durante ambos años
«La experiencia con nirsevimab demuestra que las estrategias de inmunización salvan vidas. Desde su implementación en nuestro país en 2024, no se han vuelto a registrar muertes en lactantes menores de 12 meses por VRS, un hito que se ha mantenido durante los últimos dos años y que marca un cambio histórico en la epidemiología de este virus a nivel nacional», afirma la Dra. Jofré.
La presidenta de la Rama de Infectología de Sochipe insiste en que ambas herramientas son complementarias y hace un llamado a madres, padres y cuidadores a revisar el estado de vacunación de sus hijos e hijas y acudir a los centros de salud lo antes posible. “La protección oportuna puede marcar la diferencia entre un invierno seguro y una enfermedad grave prevenible”, concluye.




















