Chile, junio de 2026.- El trasplante de órganos es un procedimiento quirúrgico en el que se sustituye un órgano enfermo o parte de este por otro que suplirá su función, permitiendo mejorar la calidad de vida y la sobrevivencia de personas con enfermedades que afectan uno o más de sus órganos. En junio se conmemora el Día Mundial del Paciente Trasplantado, instancia en que asociaciones y especialistas visibilizan la importancia de este acto colaborativo y llaman a reforzar la educación para despejar mitos en torno al proceso, así como el acompañamiento familiar y el rol de los equipos multidisciplinarios en la etapa postrasplante, donde la adherencia al tratamiento resulta fundamental para su éxito.
Según estadísticas actuales del Ministerio de Salud, el número de personas en lista de espera para un trasplante llega a 2.255, mientras que la cantidad de trasplantes realizados en lo que va de 2026 alcanza los 237. A su vez, el mayor número de órganos trasplantados de donantes fallecidos corresponde a riñón (124), seguido de hígado (74), corazón (20) y pulmón (8).
Tomás Fernández, presidente del directorio de la Asociación de Dializados y Trasplantados de Chile (ASODI), destacó: «el trasplante es un procedimiento que salva y mejora vidas, pero depende de dos pilares cruciales: la donación y el éxito postrasplante. Sin donantes, no hay segunda oportunidad. Y sin adherencia al tratamiento, esa segunda oportunidad se pierde. Por eso, como ASODI, trabajamos para visibilizar que comprometerse con la donación es comprometerse también con la vida de miles de chilenos y chilenas, porque detrás de cada paciente está su entorno familiar».
En el marco del mes en que se conmemora el Día Mundial del Paciente Trasplantado, ASODI lanzó el video podcast “Vidas que Continúan” en todas sus redes digitales, una iniciativa de educación con el apoyo de Sandoz, cuyo propósito es transmitir información confiable y ser un canal de acompañamiento para personas con enfermedad renal crónica (ERC), sus familias, cuidadores y actores del ecosistema de salud. La primera temporada contará con 6 capítulos donde a través de la mirada de especialistas y testimonios de pacientes trasplantados, se profundizará en los principales desafíos y aprendizajes asociados a la donación de órganos, el trasplante y los cuidados posteriores a este proceso.
“Para ASODI es muy relevante impulsar este tipo de iniciativas de educación porque nos permite llegar a más pacientes y sus familias a través de esta herramienta que estará disponible en nuestras plataformas digitales. El autocuidado es clave en el tratamiento de las personas en diálisis y trasplantados y para ello se necesita acceder a información confiable y con un lenguaje fácil y cercano”, precisó Fernández.
La importancia de proteger el órgano trasplantado
La brecha entre la disponibilidad de órganos y la demanda real de trasplantes sigue siendo uno de los problemas más urgentes del sistema de salud chileno, y también una preocupación a nivel mundial. Los avances científicos junto con la mayor especialización de los equipos quirúrgicos han transformado radicalmente el trasplante en las últimas décadas y han permitido reducir significativamente las complicaciones a mediano y largo plazo. Sin embargo, uno de los desafíos más persistentes sigue siendo la adherencia de los pacientes al tratamiento inmunosupresor.
El doctor Sebastián Cabrera, nefrólogo especializado en trasplante renal y medicina interna, quien se desempeña en la Unidad de Trasplante de Clínica Dávila y en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile y miembro del directorio de la Sociedad Chilena de Nefrología (Sochinefro), detalló las consecuencias de no seguir correctamente la terapia indicada para proteger el órgano trasplantado: «La mala adherencia al tratamiento inmunosupresor puede ser responsable de hasta un tercio de las pérdidas tardías del injerto renal, esto no es solo estadística. Estamos hablando de personas que pasaron distintas etapas, que recibieron un órgano que pudo salvarles la vida y que, por no seguir las indicaciones respecto de sus medicamentos para proteger el órgano, pueden perderlo. Por esto, el acompañamiento es fundamental en esta etapa».
En el trasplante renal, la mala adherencia es la tercera causa de pérdida del injerto -después del rechazo y la infección- y se asocia con una reducción significativa de la supervivencia del órgano a cinco años.
«La educación es fundamental, es parte del tratamiento, y es necesario que todos se involucren porque de eso depende el éxito del trasplante», precisó el especialista.
La pérdida del trasplante por mala adherencia puede ser profundamente angustiante para el paciente, ya que implica un aumento de la morbimortalidad, una disminución importante de su calidad de vida y mayores dificultades para acceder a un nuevo trasplante en el futuro.
Capítulo uno: el desafío de fomentar la donación de órganos, un compromiso país https://youtu.be/PyKG1-KFoIo?si=JPD4NszPxowti_U0

























