• La respuesta a esta pregunta es simple, el bienestar animal contribuye al bienestar y salud de las personas, por lo tanto, el beneficio es mutuo. No se desconoce la importancia de estas aves en el contexto social e histórico de la comunidad penquista, por esto es importante aclarar y profundizar algunos puntos.

 

El contacto directo de los humanos con las palomas no representa un peligro para la salud. Entonces, ¿cuál es el peligro de la sobrepoblación de palomas? Cuando la población de estas aves crece de forma desmedida como resultado se obtiene la acumulación de excrementos, plumas, nidos, huevos, aves muertas y otros desechos que son fuente propicia para que se reproduzcan microorganismos que pueden afectar la salud humana, siendo los hongos y bacterias los de mayor preocupación para la salud pública.

 

Al tener contacto con estos desechos que se acumulan en diferentes infraestructuras que las palomas usan como refugio, se corre el riesgo de inhalación de bacterias o esporas generadas por los hongos; y menos frecuente, pero tampoco imposible, es el riesgo de contagio por vía oral. Los refugios de las palomas son lugares públicos, algunos de difícil acceso para un mantenimiento o limpieza constante. Las personas más susceptibles de contraer una infección son aquellas cuyo sistema inmune se encuentra comprometido, y que de forma accidental pueden tener contacto con esta fuente de contaminación. Detrás de la noble acción de alimentar las aves existe una parte de la realidad que no se ve, y es el riesgo generado para la salud pública. Por lo tanto ¿dejar de alimentar las palomas puede ayudar a reducir este riesgo?. Sí, al limitarse este recurso lo primero que se reduce de forma natural es la reproducción y por ende el hacinamiento en lugares que usan como refugio. Es importante conocer que existen enfermedades que se pueden prevenir, como la ornitosis, criptococosis e histoplasmosis, que pueden generar sintomatología y compromiso respiratorio importante en humanos. Además, también se reduce la posibilidad de enfermedades que pueden generar síntomas digestivos como la salmonelosis y campilobacteriosis. ¿Y cómo se benefician las palomas con esta medida? Al dejar de alimentar se reducirá la población a través del tiempo de una forma natural, por ende, disminuye la conglomeración de las aves en lugares que usan como refugio, disminuyendo a su vez la probabilidad de que se transmitan enfermedades entre sí. En resumen, el impacto de limitar el alimento a las aves disminuirá las probabilidades de que las personas puedan adquirir alguna enfermedad, lo que genera un impacto positivo en la salud pública de nuestra comunidad, y por supuesto, en las aves.

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Equipo Prensa
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