La reciente alerta sanitaria por Hantavirus, vigente entre Atacama y Magallanes hasta julio de 2027, se adoptó ante el aumento relativo de la letalidad observado en Chile durante 2026 y un comportamiento similar en países del cono sur de América. La medida es congruente con el impacto de esta enfermedad, que en los últimos 14 años ha causado la muerte de entre el 18% y 42% de quienes la contraen.

Aunque una alerta sanitaria puede generar alarma en la ciudadanía, no significa que estamos enfrentando una epidemia. Su objetivo es reforzar la vigilancia, disponer de personal especializado, responder con mayor rapidez frente a los casos y agilizar la movilización de recursos.

La atención que hoy recibe el Hantavirus también permite comprender un fenómeno más amplio:  cómo nuestras conductas influyen en los riesgos que surgen de la interacción entre personas, animales y ambiente. El Hanta es solo uno de los centenares de agentes capaces de causar zoonosis, es decir, enfermedades que pueden transmitirse directa o indirectamente entre animales y humanos. La misma alerta sanitaria también reconoce la necesidad de prestar atención a otras zoonosis, como la enfermedad de Chagas, la influenza aviar, y las transmitidas por mosquitos.

Convivir con animales domésticos y silvestres implica reconocer estos riesgos, comprender cómo ocurre la exposición a los agentes zoonóticos y modificar las prácticas que aumentan la posibilidad de enfermarnos.

En Chile, la cepa Andes del virus Hanta está asociado al ratón de cola larga, un pequeño roedor silvestre presente en ambientes silvestres y rurales de gran parte del país. Sin embargo, no todos estos roedores están infectados y su sola presencia no determina que una persona se enferme. El riesgo depende, en gran medida, de nuestras conductas. 

Para reducir el riesgo, se recomienda ventilar los espacios cerrados antes de ingresar, barrer solo luego de humedecer y desinfectar las superficies, mantener alimentos o basura en recipientes cerrado, evitar la acumulación de materiales que puedan servir de refugio; y no manipular roedores sin protección adecuada.

La alerta es una medida preventiva que busca anticiparse a un posible aumento de los casos de hantavirus, y nos invita a actuar desde la responsabilidad, no desde el miedo. La naturaleza nos estrega múltiples beneficios, y forma parte de una red en que salud humana, animal y ambiental están conectadas. Por eso, nuestras decisiones cotidianas son fundamentales para prevenir las zoonosis.

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Equipo Prensa
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