• El reciente sistema frontal que afectó a gran parte de Chile puso en evidencia las limitaciones de la atención de diálisis que requiere el traslado permanente de los pacientes. 
  • La diálisis peritoneal —realizable desde el hogar, con mayor autonomía para el paciente y supervisión clínica en tiempo real, y con cobertura GES— es un tratamiento accesible para los más de 27.000 pacientes que hoy se tratan mediante hemodiálisis en el país.

 

Santiago, 2026 — El reciente sistema frontal que afectó a gran parte de Chile dejó en evidencia una realidad que miles de pacientes con enfermedad renal crónica enfrentan mucho antes de que llegue una tormenta: vivir lejos de un centro especializado puede poner en riesgo la continuidad de su tratamiento. Para quienes dependen de la diálisis, la distancia no es solo un inconveniente, es una amenaza concreta a su salud.

 

La diálisis peritoneal (DP) —que consiste en la eliminación de toxinas y líquidos del organismo a través de la membrana peritoneal del propio paciente, que actúa como un filtro natural— permite realizar el tratamiento en el domicilio. Para llevarla a cabo, se requiere instalar un catéter mediante una cirugía menor a través de la pared abdominal hasta la cavidad peritoneal. Ya cuenta con cobertura GES, lo que la posiciona como una alternativa concreta a este desafío.

 

Sin embargo, su uso en Chile sigue siendo marginal: apenas 1.767 personas acceden a esta terapia, lo que representa solo el 6% del total de pacientes en diálisis en el país, mientras más de 27.000 continúan tratándose mediante hemodiálisis. A eso se suma una distribución profundamente desigual: la diálisis peritoneal se concentra en la Región Metropolitana, con una cobertura mucho más baja en regiones como Antofagasta, Tarapacá, Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Los Ríos, Aysén y Magallanes, algunas de las cuales se encuentran entre las más afectadas por el reciente sistema frontal.

 

Este escenario adquiere mayor urgencia considerando que más de 1,5 millones de personas presentan algún grado de Enfermedad Renal Crónica (ERC) en Chile, y que el país proyecta un importante aumento en la demanda por terapias de reemplazo renal durante la próxima década, en un sistema que deberá responder a mayores requerimientos de infraestructura y recursos humanos. 

Según cifras de la Sociedad Chilena de Nefrología (Sochinefro), para 2034 se proyecta que alrededor de 36.477 personas necesitarán algún tipo de terapia de reemplazo renal.

La DP en casa puede ofrecer beneficios concretos para los pacientes, al permitir mayor autonomía y una terapia más integrada a su vida cotidiana. 

 

“En Vantive, compañía especializada en terapias para órganos vitales con un legado de 70 años de innovación en el cuidado renal, buscamos extender la vida y expandir las posibilidades de los pacientes mediante soluciones de atención renal conectadas y personalizadas que fortalecen la toma de decisiones clínicas y mejoran su calidad de vida», señaló Gustavo Moreno, responsable de Acceso de Mercado y Asuntos de Gobierno en Vantive LATAM.

 

En ese contexto, la incorporación de tecnologías conectadas a la diálisis peritoneal automatizada está transformando la forma en que se acompaña a quienes realizan su tratamiento en casa, permitiendo que la supervisión médica ya no dependa exclusivamente de la presencia física del paciente en un centro asistencial.

 

Hoy existen soluciones que integran equipos de diálisis domiciliaria con plataformas de monitoreo remoto capaces de transmitir información clínica en tiempo real a los equipos tratantes, con la participación de un cuidador. Esto permite revisar cada sesión, detectar alertas tempranas, ajustar tratamientos cuando sea necesario y realizar un seguimiento continuo sin que el paciente deba trasladarse para cada control.

 

Plataformas como ShareSource, integrada al sistema HomeChoice Claria para diálisis peritoneal automatizada, permiten mantener una conexión permanente entre pacientes y profesionales de la salud, favoreciendo tratamientos domiciliarios más seguros, personalizados y supervisados.

 

Más allá de realizarse en el hogar, la diálisis peritoneal favorece una mayor autonomía del paciente y una mejor integración del tratamiento con sus actividades cotidianas. Diversos antecedentes también muestran beneficios para el sistema sanitario, al disminuir la presión sobre centros de diálisis, optimizar recursos y favorecer modelos de atención más sostenibles.

 

La tecnología como puente, no como reemplazo

Especialistas coinciden en que la transformación digital no reemplaza el rol del equipo médico, sino que fortalece el acompañamiento clínico al facilitar decisiones basadas en información disponible prácticamente en tiempo real.

 

Con el crecimiento sostenido de la enfermedad renal crónica y la necesidad de avanzar hacia modelos de atención más eficientes, las tecnologías conectadas aparecen como una herramienta para reducir las brechas que históricamente han impuesto las distancias geográficas y acercar la atención especializada a quienes más la necesitan, independientemente del lugar donde vivan.

 

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Equipo Prensa
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