- Esta técnica es mínimamente invasiva, ataca las células cancerígenas con tasas de control cercanas al 95%, reduce temidos efectos secundarios como la disfunción eréctil y la incontinencia, y acorta los tiempos de tratamiento.
- Es una de las alternativas de primera línea recomendadas por las guías internacionales para pacientes seleccionados con cáncer de próstata localizado, y está disponible en Chile con cobertura GES.
El cáncer de próstata es el más frecuente entre la población masculina chilena, con cerca de 11.000 diagnósticos y más de 2.000 muertes anuales. Sin embargo, de detectarse en etapas tempranas, existen tratamientos altamente efectivos como la braquiterapia, radioterapia de precisión que combate las células cancerígenas desde el interior del organismo, con una tasa de efectividad cercana al 95%.
A diferencia de la radioterapia externa, la braquiterapia utiliza pequeñas semillas radioactivas -del tamaño de un grano de arroz- las que se implantan en la próstata, administrando la radiación directamente sobre el tumor, y minimizando la exposición de los órganos cercanos, como la vejiga y el recto.
«Uno de los principales beneficios de la braquiterapia es que concentra la radiación exactamente donde se necesita. Esto permite obtener un excelente control del cáncer, reduciendo la irradiación de los tejidos vecinos y, por lo tanto, disminuyendo el riesgo de efectos secundarios urinarios, intestinales y sexuales en pacientes adecuadamente seleccionados», explica el urólogo Felipe Balbontín, reconocido como pionero en braquiterapia prostática LDR en Chile.
¿Para quién?
La braquiterapia está indicada principalmente en pacientes con cáncer de próstata localizado, de bajo o mediano riesgo, aunque en algunos casos también puede combinarse con radioterapia externa para casos de mayor complejidad. La decisión siempre depende de una evaluación individual realizada por un equipo multidisciplinario.
En Chile se realizan alrededor de 100 procedimientos anuales, entre las clínicas Dávila y Santa María; “la mayoría de nuestros pacientes tiene entre 58 y 71 años, aunque hemos tratado a hombres considerablemente más jóvenes; el cáncer de próstata no es exclusivo de la edad avanzada y conviene no descartarlo antes de los 50″, agrega Balbontín. Para realizar la braquiterapia el paciente es sometido a anestesia, y el equipo médico implanta las semillas radioactivas en la próstata por vía transperineal.
A diferencia de otros tratamientos radicales, no requiere hospitalización. El implante se realiza en una única sesión y el paciente es dado de alta el mismo día, retomando sus actividades habituales en pocos días.
Entre las ventajas que ofrece la braquiterapia versus los procedimientos comunes para el tratamiento del cáncer de próstata destacan:
- Alta precisión para atacar el tumor, con un 94% de efectividad.
- Excelente control local de la enfermedad.
- Menor exposición a radiación de la vejiga, el recto y otros tejidos sanos.
- Disminución de efectos secundarios, como disfunción eréctil e incontinencia, en comparación con tratamientos radicales.
- Procedimiento mínimamente invasivo.
- Recuperación más rápida y menor tiempo de tratamiento.
- Preservación de la calidad de vida gracias a un menor impacto sobre las funciones sexuales, urinaria e intestinal.
Esta medicina de precisión forma parte de las alternativas terapéuticas disponibles en el país para el manejo del cáncer de próstata, permitiendo ofrecer tratamientos personalizados según las características de cada paciente y de su enfermedad. «La clave está en seleccionar correctamente a los pacientes que más se benefician de esta técnica. Gracias a los avances tecnológicos y a una planificación cada vez más precisa, hoy podemos ofrecer tratamientos altamente efectivos, seguros y con un importante impacto en la calidad de vida de quienes enfrentan un cáncer de próstata», concluye el urólogo Felipe Balbontín, líder del programa de braquiterapia en clínica Santa María.

























