Para una vivienda, combatir el calor puede resolverse con uno o dos equipos de aire acondicionado. En una bodega de 1.000 o 2.000 metros cuadrados, un gimnasio o una planta productiva, la situación es completamente distinta. No se trata solamente de bajar la temperatura: hay que conseguir que el aire se mueva de manera uniforme y llegue a las zonas donde trabajan las personas.
Por eso, septiembre puede ser un buen momento para que empresas y administradores de grandes recintos revisen cómo enfrentar el próximo verano. Esperar a la primera ola de calor deja menos margen para evaluar la estructura, dimensionar los equipos y programar instalaciones.
La Organización Meteorológica Mundial proyecta que El Niño continuará fortaleciéndose y persistirá, con una probabilidad cercana al 100%, durante el período diciembre 2026-febrero 2027. En Chile, la Dirección Meteorológica también ha advertido que los modelos internacionales apuntan a una posible categoría intensa hacia fines de año, aunque recalca que estos pronósticos no permiten anticipar por sí solos una ola de calor específica.
“En una vivienda puedes resolver una habitación con aire acondicionado. En una bodega de gran altura el problema es distinto: necesitas que el aire llegue de manera uniforme a las distintas zonas del recinto”, explica Manuel Eyzaguirre, gerente general de Kaltemp.
Una de las alternativas utilizadas en este tipo de espacios son los ventiladores industriales HVLS, equipos de gran diámetro que funcionan a bajas revoluciones y desplazan grandes volúmenes de aire. La lógica es diferente a la de un ventilador convencional: en lugar de generar una corriente concentrada, buscan producir un flujo amplio y constante.
Esta circulación no baja directamente la temperatura del aire como lo hace un sistema de refrigeración, pero puede mejorar la sensación térmica al favorecer la evaporación de la humedad sobre la piel. Estudios del Center for the Built Environment de UC Berkeley han encontrado efectos equivalentes de enfriamiento de entre 2°C y 5°C en zonas expuestas directamente al flujo de ventiladores de techo, dependiendo de las condiciones.
“Es importante hacer esa diferencia. Un HVLS no reemplaza al aire acondicionado cuando se necesita refrigerar el ambiente. Su ventaja está en mover grandes masas de aire y mejorar el confort en espacios donde enfriar todo el volumen puede ser muy costoso”, señala Eyzaguirre.
En esta categoría, Kaltemp cuenta con la línea Stratos, con equipos de entre 2,6 y 7,3 metros de diámetro y coberturas referenciales de hasta 1.800 m², dependiendo del modelo, la altura de instalación y las características del recinto. El Stratos Pro 7.3, por ejemplo, tiene 7,3 metros de diámetro, un motor industrial de 1,5 kW y una cobertura referencial de hasta 1.800 m². Su uso está orientado a grandes bodegas, centros logísticos, plantas productivas, hangares y recintos comerciales.
La diferencia también puede estar en el consumo. Según una comparación técnica desarrollada por Kaltemp para una superficie de 1.800 m², un Stratos Pro utiliza un motor de 1,5 kW. Cubrir teóricamente el mismo espacio con 60 ventiladores de pared de 360 W supondría una potencia instalada de 21,6 kW. Bajo esas condiciones, la diferencia de potencia instalada llega a cerca de 93%, aunque el resultado real depende de la distribución del recinto, los equipos utilizados y las horas de funcionamiento.
“En espacios grandes muchas veces se van sumando ventiladores pequeños para resolver sectores puntuales. Eso puede terminar en muchos motores funcionando al mismo tiempo, ruido y una circulación poco uniforme. El enfoque HVLS busca mirar el recinto completo”, plantea Eyzaguirre.
Pero no cualquier espacio requiere el mismo equipo. Antes de instalar un ventilador de estas dimensiones hay que revisar altura, estructura, luminarias, rociadores, vigas y otros elementos suspendidos. También se debe determinar correctamente el punto de anclaje y la capacidad de carga.
Por eso, la recomendación es anticipar la evaluación. “En septiembre todavía hay tiempo para levantar las condiciones del recinto, dimensionar la solución y programar la instalación. Esperar a que el calor ya esté instalado significa tomar decisiones con mayor presión”, sostiene el ejecutivo.
Los HVLS, además, no necesariamente funcionan solos. En algunos recintos pueden ser una solución de confort y en otros complementar sistemas de aire acondicionado, ventilación mecánica o enfriamiento evaporativo. Cuando existe alta humedad, procesos industriales que generan calor o temperaturas extremas, se requiere evaluar una estrategia más amplia. “Lo importante no es poner el ventilador más grande, sino diseñar bien la solución para cada espacio”, concluye Eyzaguirre.

























