En 2024, la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), reportó 332 enfermedades auditivas en el ámbito laboral. Por su parte, la Encuesta Nacional de Condiciones de Empleo, Trabajo y Salud (ENETS), en los años 2009 – 2010, publicó que un 18,2% de las y los trabajadores reportó exposición a ruido tan alto que debía elevar la voz durante toda o la mitad de la jornada, mientras que un 22,8% señaló exposición ocasional. Estas cifras evidencian que la salud auditiva sigue siendo una materia concreta de supervisión y prevención.

En Chile la exposición a ruidos altos se concentra principalmente en rubros como la construcción, metalmecánica y manufactura, transporte y logística, y la minería. En la práctica, esto incluye funciones como operadores de maquinaria pesada, personal de faena, trabajadores de talleres, líneas de producción y labores con herramientas de alto impacto sonoro.

Al respecto, el Dr. Fernando Peñafiel, Director Médico de Centro Médico del Trabajador (CMT) Chile, explica que “el riesgo no depende solo del rubro, sino de la exposición real del trabajador. Por eso, cada empresa debe evaluar sus puestos de trabajo, solicitar medición ambiental de ruido a las OAL, identificar a los grupos de exposición similar, aplicar las medidas de mitigación en caso de ser necesarias, comprobar la efectividad de esas medidas y no esperar a que aparezca la pérdida auditiva para actuar”.

 

Prevenir es clave

La exposición prolongada al ruido no solo genera molestia, además puede producir daño auditivo permanente. Entre sus consecuencias más conocidas está la hipoacusia sensorioneural y el tinnitus o zumbido de oídos. El punto clave es que estos daños pueden ser irreversible, porque las células ciliadas del oído interno no se regeneran.

Entonces, ¿cómo debe cuidar el empleador la salud auditiva de sus trabajadores? A través de medidas como la mantención de sus equipos, implementando barreras o aislamiento acústico, señalando y controlando el acceso a zonas ruidosas y exigiendo la utilización de protectores auditivos de manera continua, entre sus principales medidas de prevención.

Ante lo cual, CMT señala que “la protección auditiva efectiva no depende de una sola medida. Requiere gestión, controles técnicos, capacitación y seguimiento. Si existe exposición relevante o se detecta deterioro auditivo, las medidas deben reforzarse y verificarse en su efectividad; no basta con “entregar protectores” y continuar de la misma forma.

 

Mantener el reglamento

En Chile desde el año 2011 se mantiene vigente el Protocolo de Exposición Ocupacional a Ruido (PREXOR) del Ministerio de Salud, que tiene como objetivo contribuir a disminuir la incidencia y prevalencia de la Hipoacusia (deterioro permanente e irreversible de la audición) de origen ocupacional. “Para CMT, PREXOR es clave porque ordena la prevención, obliga a medir, vigilar, intervenir y reevaluar. En otras palabras, convierte la salud auditiva en una responsabilidad activa de gestión del riesgo laboral, no en una reacción tardía cuando la pérdida auditiva ya es irreversible”, explica el Dr. Peñafiel.

Por ello, el llamado es a reforzar la prevención y a comprender que el cuidado de la salud auditiva debe ser una prioridad en los entornos laborales con exposición a ruido. Identificar oportunamente los riesgos, aplicar medidas de control efectivas y promover una cultura de prevención son pasos fundamentales para evitar daños que, en muchos casos, pueden ser permanentes.

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Equipo Prensa
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