Con frecuencia, las enfermedades reumáticas se asocian a edades más avanzadas, sin embargo, algunas pueden aparecer durante la infancia y la adolescencia, afectando articulaciones, músculos y otros tejidos del cuerpo. La kinesióloga y académica de la Universidad Andrés Bello, Carolina Fuentes, explica que algunas patologías osteomusculares inflamatorias, como la artritis idiopática juvenil (AIJ), pueden iniciarse antes de los 16 años. En el caso de la AIJ, describe la especialista, se caracteriza por inflamación persistente de las articulaciones durante al menos seis semanas, que provoca dolor, hinchazón, rigidez y limitación del movimiento.
Además, las espondiloartropatías, como la espondilitis anquilosante, que compromete principalmente la columna y las articulaciones sacroilíacas pueden surgir también a temprana edad. A esta lista se suman las conectivopatías, como el lupus eritematoso sistémico, la dermatomiositis, la esclerodermia y la enfermedad de Sjögren; y las vasculitis, que incluyen la enfermedad de Kawasaki, la arteritis de Takayasu o la púrpura de Schönlein-Henoch. “Pueden presentarse a su vez otros trastornos reumatológicos en la población pediátrica, como síndromes autoinflamatorios o alteraciones del metabolismo óseo”, enumera la kinesióloga.
Problema relevante en salud
Las enfermedades reumatológicas en niños y adolescentes no son muy frecuentes, pero representan un problema relevante de salud. Esto, debido a que en Chile, se estima que estas enfermedades corresponden aproximadamente al 1,4% de la morbilidad pediátrica, una cifra similar a la descrita en la literatura internacional. Entre ellas, la artritis idiopática juvenil (AIJ) es la enfermedad reumatológica infantil más común, con una incidencia en nuestro país cercana a 6,9 casos por cada 100.000 menores de 16 años.
Sin embargo, agrega Fuentes, estas cifras podrían ser mayores debido a subdiagnóstico o derivación tardía. “A pesar de su baja frecuencia, estas enfermedades pueden afectar de manera importante la funcionalidad, la calidad de vida y, en algunos casos, incluso poner en riesgo la vida de los niños y adolescentes, por lo que el diagnóstico temprano y el seguimiento médico especializado son fundamentales”.
Síntomas de alerta
Los principales síntomas o señales de alerta de las enfermedades reumatológicas en niños y adolescentes suelen relacionarse con la inflamación de las articulaciones y cambios en la movilidad. Entre los signos más importantes se encuentran el dolor articular persistente, el aumento de volumen o inflamación de una o más articulaciones, la rigidez matinal, la limitación del movimiento o la claudicación al caminar sin causa aparente. También pueden aparecer fiebre prolongada, erupciones en la piel, fatiga, dolor lumbar persistente o entesitis (dolor en los puntos donde se insertan los tendones).
“En algunos casos, se pueden presentar síntomas como uveítis, úlceras orales y es preciso considerar, además, antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes o reumatológicas. Cuando estos síntomas persisten por varias semanas, especialmente si duran más de seis semanas, es importante consultar a un especialista para una evaluación médica oportuna”.
Esto, porque en particular las enfermedades reumatológicas en niños y adolescentes “pueden diagnosticarse tardíamente porque su aparición es poco frecuente y sus síntomas iniciales pueden confundirse con otros problemas más comunes o pueden atribuirse inicialmente a lesiones deportivas, crecimiento, infecciones o traumatismos, lo que retrasa la sospecha clínica”, señala Fuentes. Además, muchas de estas enfermedades comienzan de forma gradual y con síntomas poco específicos, e incluso pueden afectar solo una articulación al inicio.
Otro factor es que el aparato locomotor infantil tiene características estructurales y funcionales distintas a las del adulto, lo que puede dificultar la identificación temprana del problema. Por ello, una evaluación clínica cuidadosa, junto con el seguimiento médico y los estudios complementarios cuando es necesario, resulta fundamental para lograr un diagnóstico oportuno. Al mismo tiempo, la kinesiología cumple un rol clave en el tratamiento y la rehabilitación de pacientes con enfermedades reumáticas, ya que busca mantener o mejorar las capacidades funcionales y minimizar el daño producido por la inflamación articular y a prevenir complicaciones secundarias.
Para cuidar la salud articular en niños y adolescentes, Fuentes recomienda “mantener hábitos saludables, como realizar actividad física acorde a la edad, evitar el sedentarismo, mantener una buena postura y asegurar un descanso y sueño adecuados, ya que el sueño es fundamental para la recuperación del organismo. También es importante promover una alimentación equilibrada”.




















