• Especialista explica por qué el regreso a horarios exigentes desajusta el cuerpo y afecta concentración y productividad.
  • Dormir mal también influye en el estado de ánimo, la memoria y la toma de decisiones.

Marzo marca el fin de las vacaciones y el retorno a la rutina laboral y académica, pero muchas personas comienzan esta etapa con una sensación persistente de cansancio. Ajustar nuevamente los horarios de sueño puede ser más desafiante de lo que parece y tiene efectos directos en el rendimiento diario.

Durante el verano, es común modificar los hábitos de descanso, ya sea acostarse más tarde, dormir menos horas o mantener horarios irregulares. Cuando en marzo se retoman obligaciones y alarmas, el cuerpo debe adaptarse rápidamente a un ritmo distinto. Este desajuste impacta en la concentración, la productividad e incluso en el estado de ánimo.

“Muchas personas creen que el cansancio de marzo es algo inevitable, pero en realidad suele ser consecuencia de un desorden en los horarios de sueño. Nuestro cerebro necesita regularidad para funcionar de manera óptima. Cuando eso se altera, disminuye la capacidad de atención, memoria y control emocional”, explica Regina Basulto, especialista en productos del sueño de Emma Colchones.

Los especialistas advierten que este fenómeno, conocido como “jet lag social”, ocurre cuando existe una diferencia significativa entre los horarios biológicos y las exigencias sociales. Según una encuesta publicada en 2025 por la National Sleep Foundation, cerca del 60% de los adultos reconoce que dormir mal afecta negativamente su vida diaria, y alrededor del 70% afirma que el sueño insuficiente impacta directamente en su productividad laboral y en sus tareas cotidianas. Esta desalineación entre el reloj biológico y las obligaciones diarias puede provocar irritabilidad, mayor propensión a errores y menor rendimiento físico y cognitivo.

Para enfrentar marzo con mayor energía, los expertos recomiendan adelantar gradualmente la hora de dormir, mantener horarios consistentes incluso los fines de semana y reducir el uso de pantallas antes de acostarse. “El sueño es una base fundamental de la salud y del desempeño diario. Recuperar hábitos regulares es esencial para rendir mejor y sentirse bien durante todo el año”, concluye Basulto.

 

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Equipo Prensa
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