Semana de la encía 2026
- Dania Alarcón, docente de Periodoncia de la carrera de Odontología de la Universidad del Desarrollo, enfatiza en la importancia de la higiene oral, ya que la placa bacteriana es el factor detonante de este tipo de padecimientos.
En Chile más del 90% de la población adulta presenta enfermedades periodontales, según cifras del Ministerio de Salud. Es por eso que cada segunda semana de mayo, desde 1999 y por instrucción de la Sociedad Chilena de Periodoncia, se celebra la Semana de la Encía, cuyo objetivo es sensibilizar a la población acerca del cuidado de la salud de las encías y su impacto en la salud general.
Las enfermedades periodontales son infecciones de los tejidos que rodean y soportan los dientes y se dividen en dos según su profundidad: Gingivitis, que es la afección más superficial porque afecta solo la encía, y periodontitis, que se origina por el descuido de la primera e involucra al hueso que sostiene la dentadura.
Los principales signos clínicos que alertan de problemas periodontales son el sangramiento e irritación de las encías con aumento de su volumen en etapas tempranas y mal aliento persistente (halitosis). Ante la progresión de la enfermedad se puede perder tejido de inserción -que es el encargado de anclar el diente al hueso-, lo que deriva en que los dientes se suelten y en casos graves, se pierdan. Incluso, ante la falta de soporte, puede ocurre migración por desplazamiento, que significa que los dientes se enchuecan producto de las fuerzas de oclusión propias de la mordida.
Si bien la caída de dientes es grave, Dania Alarcón, docente de Periodoncia de la carrera de Odontología de la Universidad del Desarrollo, añade que las consecuencias de las enfermedades periodontales pueden repercutir en el resto del organismo, no solo la boca. “Existe paso de las bacterias orales a la circulación sanguínea y esto puede afectar otras condiciones sistémicas, por ejemplo, puede desregular el control metabólico de la diabetes, influir en el riesgo cardiovascular, generar complicaciones en el embarazo como riesgo de parto prematuro debido a la presencia bacteriana en la circulación sanguínea que llega a la barrera de la placenta, niños de bajo peso al nacer o bajo crecimiento fetal. También puede influir en otras condiciones que se han estado estudiando los últimos años, como la disfunción eréctil, el Alzheimer y cualquier tipo de enfermedad de las llamadas crónicas no transmisibles”, explica.
Cómo prevenir las enfermedades periodontales
El daño que ocasionan las enfermedades periodontales es acumulativo y, por eso, es que la gingivitis es más común en niños y la periodontitis en adultos, aunque hay personas que son más susceptibles a la progresión de estos padecimientos, como quienes tienen tabaquismo, diabetes o afecciones cardiovasculares. Esto porque los productos de virulencia de las bacterias de la boca y su migración provocan en el organismo una especie de estado inflamatorio crónico, no solamente a nivel oral, sino que en todo el organismo, que se entremezcla con las características de las enfermedades base, por ejemplo, la dificultad de los diabéticos para regenerar y cicatrizar sus tejidos.
Ante todo, el factor detonante de las enfermedades periodontales es la acumulación de placa bacteriana alrededor de los dientes y son los hábitos de higiene los protectores que pueden conservar el estado de salud.
Alarcón recomienda siempre partir con un control odontológico que determine los pasos a seguir, ya sea realizar tratamiento o solo procurar tener una buena salud bucal en general. Para ello, recomienda la fórmula “2222”, que consiste en cepillar dos veces al día con dos productos de higiene oral -un cepillo normal o eléctrico e hilo interdental, dependiendo del espacio que existe entre los dientes-, por un mínimo de dos minutos y asistir a dos controles con un profesional al año.
“El consejo final siempre será que es mejor prevenir, o sea, detectar tempranamente signos de inflamación de la encía y consultar lo antes posible a un especialista para tratar oportunamente la enfermedad y evitar consecuencias tanto locales como sistémicas”, concluye la docente de Odontología UDD.





















