El viernes 15 de mayo se publicó en Cooperativa una columna titulada “El dramático  caso de notificar una enfermedad contagiosa grave al cónyuge sano”, escrita por un  médico especialista en genética. El texto aborda el deber de notificar una enfermedad  contagiosa grave al cónyuge o pareja sexual, planteando un problema ético relevante,  en el que se contraponen valores como la confidencialidad, la responsabilidad  sanitaria y la protección de terceros. Justamente por tratarse de una situación  moralmente compleja y socialmente sensible, sorprende que en el escrito se utilice la  palabra “sidoso” para referirse a una persona con VIH-Sida. 

No es una cuestión de corrección política o buenismo del lenguaje. En salud, las  palabras no son neutras y pueden causar daño. La falta de cuidado en la comunicación  sanitaria contraviene el principio de no maleficencia. Nombrar a una persona por su  diagnóstico, a modo de categoría identitaria, la reduce a su enfermedad, lo que es aún  más serio cuando se trata de una condición que históricamente ha estado marcada no  solo por la carga de enfermedad y el sufrimiento que conlleva, sino también por el  estigma, el miedo, el prejuicio y la discriminación. 

El personal sanitario, sobre todo desde el campo de la ética médica, tiene una  responsabilidad mayor en el uso del lenguaje, porque sus palabras no solo describen  realidades, también modelan el trato social e institucional hacia los pacientes y en una  enfermedad crónica y altamente estigmatizada, hablar de “sidoso” puede reforzar la  vergüenza, el silencio y la desconfianza en el sistema de salud. 

Esto no impide u obstaculiza discutir problemáticas éticas como la confidencialidad, el derecho a la información o la protección de parejas sexuales, sino que constituye  también un deber de cuidado discutirlas con mayor precisión, humanidad y respeto. 

Las personas no son su diagnóstico. Nadie “es” VIH. Nadie “es” sida. La pregunta ética  no es solo quién debe comunicar una enfermedad, también es cómo habla la medicina  de las personas a quienes tiene el deber de cuidar. 

Ps. Daniela Rojas Miranda 

Psicóloga-Psicooncóloga  

Magíster en Bioética  

Magíster en Comunicación Científica y Médica 

Magíster en Cuidados Paliativos 

Docente Universidad Diego Portales

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