Cada 12 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Enfermería, una fecha que invita a reconocer el trabajo de miles de profesionales a nivel mundial, como también a reflexionar sobre el rol fundamental que cumplen en la sostenibilidad de los sistemas de salud. Esta conmemoración, es en recuerdo al natalicio de Florence Nightingale, fundadora de la Enfermería moderna, quien impulsó profundas transformaciones en el cuidado sanitario y sentó las bases de una profesión con fuerte sustento científico y humano. 

 

Cuando se describen los actuales sistemas sanitarios, es habitual centrar la atención en el diagnóstico, la tecnología y la infraestructura, sin embargo, existe una pieza fundamental que es “el cuidado continuo” que acompaña a las personas a lo largo de su proceso de salud y enfermedad, destacando su cercanía y humanismo, cuyo rol lo desempeña de modo insustituible el profesional de Enfermería.

 

Desde una mirada disciplinar, la Enfermería se define no solo por su base científica y técnica, sino también por su profundo compromiso ético en el cuidado de las personas. La vocación, es entendida como la disposición genuina a cuidar del otro, constituye un sello distintivo de esta profesión, no se trata únicamente de realizar intervenciones, sino de reconocer a la persona en su integralidad, considerando sus dimensiones físicas, emocionales y sociales.

 

En este marco, la humanización del cuidado adquiere un valor central. “Cuidar” implica establecer vínculos, generar confianza y acompañar en situaciones de alta vulnerabilidad, con un enfoque no sólo que mejora la experiencia de la persona y sus familias, sino que también contribuye a resultados en una atención más segura y de calidad.

 

En Chile, los profesionales de enfermería han sido actores clave en los distintos niveles del sistema de salud y en diferentes hitos históricos de la salud pública, en ellos persiste el desafío de fortalecer su reconocimiento social e institucional, acorde a la responsabilidad que asumen y al impacto que generan en la vida de las personas.

 

En este Día Internacional de la Enfermería, es necesario avanzar desde el reconocimiento simbólico hacia una comprensión más profunda del rol que desempeñan miles de profesionales, no sólo como gestores del cuidado, también en la responsabilidad de formar nuevos profesionales, como también avanzar en nuevos conocimientos. Valorar la Enfermería es reconocer que el cuidado profesional, se sustenta en la vocación y la humanización, constituye un eje central para el desarrollo de sistemas de salud más equitativos, seguros y centrados en las personas.

 

Mg. Magaly Sandoval

Académica de Enfermería

Universidad San Sebastián

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