A tres años de la promulgación de la Ley de Autismo (21.545), Chile ha consolidado una serie de herramientas para avanzar hacia una sociedad más neuroinclusiva; Manuales de convivencia escolar, equipos de apoyo conductual, orientaciones técnicas y nuevas capacidades diagnósticas han comenzado a desplegarse en distintas regiones del país, sin embargo, los avances no han sido homogéneos y especialistas advierten que todavía persisten importantes brechas en el país.
“La ley ha permitido instalar una conversación que antes simplemente no existía, sin embargo, aún hay un gran desfase entre la legislación y la ejecución , explica Valeria Rojas, pediatra y neuróloga, directora de SOPNIA y co-fundadora de FUAN (Fundación Unión Autismo y Neurodiversidad). La especialista valora las recientes orientaciones técnicas publicadas por el Estado, aunque advierte que “la legislación avanza más rápido que la capacidad clínica, educativa y financiera del Estado para ejecutarla ”. En esa línea, agregó que “en Chile todavía el nivel socioeconómico y la geografía, vivir en una zona rural o en una capital regional, es destino. El acceso a diagnóstico y apoyos depende en forma significativa de estos factores”.
La Dra. Rojas informó que a diciembre del año 2025 existían 69.188 niños, niñas y adolescentes en lista de espera para neurología y psiquiatría infanto-juvenil, con una mediana de 245 días de espera. Si bien, la Resolución Exenta 959 del 1/12/2025 tuvo como objetivo fortalecer la capacidad resolutiva de la Atención Primaria de Salud(APS), la situación actual es que en la gran mayoría de las 84 comunas del país que recibieron los recursos de la Ley de Autismo, la confirmación diagnóstica de espectro del autismo está en manos de médicos sin la experiencia ni capacitación adecuada en autismo.
A esta situación se suma la deuda pendiente con las más de 260 comunas de Chile que aún no reciben los fondos de la ley (76%) en la atención primaria de salud, haciendo aún más complejo lograr diagnosticar y entregar los apoyos necesarios para el autismo en nuestro país
Para Pablo Espoz, psiquiatra, miembro de Sopnia y referente técnico de la Ley 21.545 del Servicio de Salud de O’Higgins, el principal desafío sigue siendo cultural. “Tenemos que aprender a valorar nuestras diferencias y entender que las personas autistas no necesitan ser corregidas para encajar”, advirtiendo además sobre el riesgo de la “sobre intervención”, donde múltiples terapias mal enfocadas pueden terminar intensificando la ansiedad y la frustración: “Los equipos de salud debemos comprender que no sólo estamos tratando de niños, niñas y adolescentes, sino además a sus familias, porque muchas veces están insertos en entornos psicosociales complejos y de mucha estigmatización”, sostuvo.
Ambos expertos coinciden en que el desafío de los próximos años no será solo ampliar cobertura o infraestructura, sino construir una política pública verdaderamente intersectorial, donde salud, educación y comunidades autistas trabajen coordinadamente. También advierten la necesidad de contar con mejores datos para diseñar políticas pertinentes, lamentando que el último Censo no incorporara preguntas específicas sobre población autista.

























