Estudio del CIPS-UDD revela que los cánceres de mama, colorrectal, próstata, cervicouterino y la leucemia del adulto concentraron $247 mil millones en 2024. Aunque estas patologías muestran avances en las prestaciones, otras enfermedades oncológicas presentan importantes brechas de cobertura. La investigación advierte que, entre 2018 y 2024, el financiamiento total GES-Cáncer creció 89%, mientras que las prestaciones aumentaron en 38%.
Cinco de las 16 patologías oncológicas analizadas en el sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES) concentran siete de cada diez pesos destinados al financiamiento del cáncer en Chile. Se trata de los cánceres de mama, colorrectal, próstata y cervicouterino, además de la leucemia del adulto, que en conjunto representaron el 70,5% de los recursos durante 2024.
Así lo revela el Estudio de la Oferta Pública en la Resolución del Cáncer en Chile, elaborado por el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo, que analizó la evolución del financiamiento, las prestaciones y las personas atendidas entre 2018 y 2024.
De acuerdo con la investigación, basada en registros administrativos de Fonasa, el financiamiento de estas cinco patologías alcanzó los $247.481 millones en 2024, de un total de $350.778 millones destinados a las 16 enfermedades oncológicas estudiadas.
El cáncer de mama encabezó el financiamiento, con $81.107 millones, equivalente al 23,1% del total. Le siguió el cáncer colorrectal, con $71.347 millones (20,3%); la leucemia del adulto, con $42.389 millones (12,1%); el cáncer de próstata, con $26.789 millones (7,6%), y el cáncer cervicouterino, con $25.849 millones (7,4%).
Si bien estas cinco patologías registraron aumentos en sus prestaciones por habitante, la investigación muestra diferencias importantes en su evolución. El cáncer colorrectal destacó con un crecimiento de 57,4% en este indicador entre 2018 y 2024, mientras que el cáncer de mama aumentó 11,5% y el cervicouterino, 8,5%.
Para la directora ejecutiva del CIPS-UDD, Paula Daza, los resultados muestran la importancia de analizar el financiamiento oncológico considerando las necesidades de cada enfermedad.
«El cáncer no es una sola enfermedad y, por lo tanto, tampoco podemos evaluar su financiamiento como si todas las patologías tuvieran las mismas necesidades. Hay cinco tipos de cáncer que concentran el 70% de los recursos y que muestran avances en las prestaciones. Sin embargo, también tenemos otras enfermedades donde persisten importantes brechas de atención. El desafío es asegurar que los recursos se distribuyan de acuerdo con las necesidades de los pacientes y la capacidad de respuesta del sistema», señala.
El cáncer colorrectal lidera el crecimiento de las prestaciones
Uno de los hallazgos relevantes del estudio es la evolución del cáncer colorrectal. Esta patología registró un incremento de 161% en su financiamiento entre 2018 y 2024, el mayor crecimiento absoluto de recursos dentro del grupo de cinco patologías de alto volumen.
Este aumento estuvo acompañado de un crecimiento de 57,4% en las prestaciones por habitante, también el más alto del grupo.
En contraste, el cáncer de mama, pese a concentrar la mayor proporción del financiamiento oncológico GES, registró un aumento de 11,5% en sus prestaciones por habitante durante el período analizado.
“Estas diferencias muestran que, incluso entre las patologías que reciben más recursos, la actividad asistencial evoluciona a ritmos distintos”, explicó en el seminario realizado por CIPS UDD, Vesna Mandakovic, académica FEN UDD y miembro del comité de CIPS.
Los recursos aumentaron más rápido que las atenciones
La investigación también analizó el comportamiento general del financiamiento oncológico GES y su relación con la actividad asistencial.
Entre 2018 y 2024, los recursos destinados a las 16 patologías estudiadas aumentaron 89,1%, pasando de $185.472 millones a $350.778 millones. Sin embargo, las prestaciones realizadas crecieron solo 37,7%, de 1.135.798 a 1.564.084, mientras que las personas atendidas aumentaron 32,9%.
Esto significa que el financiamiento creció más del doble de rápido que las prestaciones realizadas.
Como consecuencia, el costo real promedio por prestación pasó de aproximadamente $163.000 en 2018 a $224.000 en 2024, un incremento cercano al 37%.
El estudio advierte que este aumento puede responder a distintos factores, como la incorporación de tecnologías y tratamientos más costosos, cambios en la complejidad de los pacientes o mayores costos operacionales. No obstante, la información disponible no permite establecer qué proporción corresponde a cada uno de ellos.
«El aumento del financiamiento es una buena noticia, pero necesitamos saber qué estamos logrando con esos recursos. Una prestación más cara puede significar un tratamiento más moderno y efectivo, pero también debemos evaluar si estamos aumentando nuestra capacidad de atención. Lo importante es que el mayor gasto se traduzca en mejores oportunidades de diagnóstico, tratamiento y sobrevida para los pacientes», explica Daza
En el seminario se abordó la importancia de la planificación del financiamiento oncológico, la cual debe considerar no solo el volumen de recursos destinados a cada patología, sino también su demanda epidemiológica, la capacidad instalada y las brechas de acceso.
En esa línea, propusieron fortalecer la oferta asistencial en las enfermedades que presentan mayores dificultades de cobertura, mejorar la disponibilidad de especialistas y evaluar mecanismos de colaboración entre prestadores públicos y privados cuando la capacidad de la red resulte insuficiente. En esa línea la ministra de Salud May Chomali, mostró en el seminario la infraestructura proyectada para los próximos diez años, el desafío de formar oncólogos y las canastas integrales en las cuales están trabajando. “El paciente no es el que tiene que sufrir las deficiencias del sistema, estamos tratando de dar vuelta la perspectiva para resolverlo con un modelo completo. El derecho de los pacientes es un deber para el Estado. Estamos trabajando todos los sistemas informáticos para que cuando esté por vencer su garantía y en cualquier momento se le va a avisar al paciente y será derivado automáticamente. Tengo el compromiso del Dr. De Fonasa que desde el primero de enero partiremos con la derivación automática al segundo prestador”, dijo la ministra


























