- Aunque las licencias médicas disminuyeron 12,9% durante 2025, en Chile se emitieron más de siete millones. Expertos advierten que gestionar la asistencia ya no consiste únicamente en registrar quién llegó a trabajar, sino en utilizar la información para anticipar brechas de dotación y diseñar turnos capaces de absorberlas.
El ausentismo laboral continúa siendo una variable relevante para la operación de las empresas chilenas. Durante 2025 se emitieron 7.016.470 licencias médicas, según cifras de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO). Si bien esto representa una caída de 12,9% respecto de las más de ocho millones registradas en 2024, las licencias siguen siendo uno de los principales factores que las organizaciones deben considerar al momento de planificar sus dotaciones.
El desafío adquiere mayor importancia considerando que, de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud, las licencias médicas explican el 81,4% del ausentismo laboral.
Para Vigatec, empresa especialista en soluciones de control de asistencia y gestión de personas, estas cifras plantean un desafío que va más allá de registrar entradas y salidas: las empresas necesitan incorporar el comportamiento del ausentismo dentro de su estrategia de turnos.
“Una estrategia de turnos no puede construirse suponiendo que el 100% de la dotación estará disponible todos los días. Cuando una organización conoce su comportamiento histórico de asistencia, puede identificar períodos críticos, dimensionar mejor sus equipos y preparar alternativas antes de que una ausencia termine transformándose en un problema operacional”, explica Boris Muñoz, gerente de la división de Control de Asistencia de Vigatec.
El ausentismo también tiene patrones
Los antecedentes históricos permiten identificar tendencias que pueden ser incorporadas a la planificación. Entre 2023 y 2024, por ejemplo, mayo aparece como el peak estructural de licencias médicas, mientras que el período comprendido entre abril y septiembre concentra aproximadamente el 52% del total anual.
Las enfermedades respiratorias presentan además una marcada estacionalidad: durante 2023, el mes de mayor incidencia registró 7,9 veces más licencias respiratorias que el de menor incidencia. Esto significa que determinados meses pueden ejercer una presión considerablemente mayor sobre las dotaciones.
Pero existe otro fenómeno menos estacional y potencialmente más complejo para la continuidad operacional: la salud mental. En 2023, la razón entre su mes de mayor y menor incidencia fue de apenas 1,25 veces, lo que la convierte en una carga prácticamente constante durante todo el año.
En 2025, los trastornos mentales representaron el 30,9% de las licencias médicas, seguidos por enfermedades musculoesqueléticas (17,5%) y respiratorias (14,3%). En conjunto, estos tres grupos concentraron el 62,7% de las licencias.
Además, una licencia asociada a salud mental tuvo durante 2023 una duración promedio de 18,9 días, frente a 4,4 días de una licencia respiratoria. Es decir, puede extenderse más de cuatro veces.
“Para una operación no genera el mismo impacto reemplazar una ausencia de cuatro días que una cercana a tres semanas. Por eso, además de saber cuántas personas faltan, es necesario entender cómo se comporta históricamente el ausentismo de cada operación y cómo afecta cada turno, área o período”, agrega Muñoz.
Del control de asistencia a la anticipación
Esta información puede resultar especialmente relevante en industrias con continuidad operacional, múltiples turnos o dotaciones distribuidas geográficamente, donde una ausencia inesperada puede obligar a reorganizar equipos, extender jornadas o buscar reemplazos con poca anticipación.
En este escenario, contar con información histórica de asistencia permite detectar tendencias por turno, área, día de la semana o período del año y utilizar esos antecedentes para construir una planificación más flexible.
Desde Vigatec explican que el objetivo no debe ser predecir quién se ausentará, sino determinar cuándo una operación presenta mayor riesgo de quedar con una dotación insuficiente.
“Los datos de asistencia dejan de ser solamente un registro administrativo cuando se utilizan para tomar decisiones. Una empresa que conoce sus patrones puede anticipar períodos de mayor presión, definir coberturas y organizar sus turnos considerando distintos escenarios. Eso permite reaccionar antes y no cuando la ausencia ya afectó la operación”, señala Muñoz.
La necesidad de planificación permanece incluso en un escenario de reducción de licencias. En 2025, el país registró una tasa de 1,04 licencias por cotizante, frente a 1,34 en 2022, el nivel más alto desde 2011. Según la propia SUSESO, esta caída coincide con el endurecimiento de la fiscalización del sistema más que con un cambio en el comportamiento del ausentismo.
Para Vigatec, la conclusión es que una estrategia moderna de control de asistencia debe evolucionar desde la constatación hacia la planificación: registrar lo que ocurrió sigue siendo necesario, pero utilizar esos datos para anticipar lo que puede ocurrir es lo que permite proteger la continuidad de la operación.


























