- La Dra. María José del Río, mastóloga del Hospital Clínico San Borja Arriarán, recomienda mamografía anual desde los 40 años.
- Una alimentación mediterránea, la actividad física, reducir el alcohol y mantener un peso saludable podrían bajar hasta en 30% la incidencia.
- El autoexamen ayuda a detectar cambios, pero no reemplaza la mamografía, que identifica lesiones antes de que sean palpables.
La prevención y el diagnóstico oportuno del cáncer de mama son desafíos permanentes para los sistemas de salud. En Chile, esta enfermedad representa una importante carga sanitaria y sigue siendo la primera causa de muerte por cáncer en mujeres. Por eso, la educación sobre factores de riesgo, la promoción de hábitos saludables y el acceso a la detección precoz son claves para enfrentar su impacto.
En el marco del Mes de Concientización sobre el Cáncer de Mama, la Dra. María José del Río, ginecóloga y mastóloga del Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA), compartió orientaciones sobre esta patología, sus principales factores de riesgo y las medidas que contribuyen a reducir su incidencia y mortalidad. Sus recomendaciones, difundidas por el hospital el 30 de octubre, mantienen plena vigencia más allá de octubre.
| Principales factores de riesgo | Ser mujer, la edad (sobre todo después de los 50), antecedentes familiares y sobrepeso |
| Otros factores | Sedentarismo, consumo de alcohol y tabaco |
| Hábitos protectores | Dieta mediterránea, actividad física regular, menos alcohol y peso saludable |
| Reducción estimada | Hasta 30% de la incidencia, con la adopción conjunta de hábitos saludables |
| Mamografía | Anual desde los 40 años; antes, si hay antecedentes familiares |
Factores de riesgo: edad, antecedentes familiares y estilos de vida
El cáncer de mama se origina por el crecimiento anormal de células de la glándula mamaria, que pueden multiplicarse y, eventualmente, extenderse a otras partes del organismo.
Según explica la Dra. del Río, los principales factores de riesgo son ser mujer y la edad. La probabilidad de desarrollar la enfermedad aumenta con los años, especialmente después de los 50. También deben considerarse los antecedentes familiares de cáncer de mama y el sobrepeso. La especialista agrega que el sedentarismo, la falta de actividad física y el consumo de alcohol y tabaco también elevan el riesgo.
En cuanto a la prevención, la mastóloga señala que, aunque no es posible eliminar por completo la posibilidad de desarrollar cáncer de mama, ciertos hábitos pueden disminuir su incidencia:
- Una alimentación de tipo mediterráneo, con menos grasas, azúcares y alimentos procesados.
- Actividad física regular.
- Un consumo reducido de alcohol.
- Mantener un peso saludable.
De acuerdo con la especialista, estas medidas podrían reducir hasta en un 30% la incidencia de cáncer de mama. Se trata de una estimación asociada a la adopción conjunta de hábitos saludables, y no a una intervención preventiva aislada.
Mamografía: la principal herramienta para reducir la mortalidad
La Dra. del Río es enfática en que la mamografía es la principal herramienta disponible para disminuir la mortalidad por cáncer de mama, porque permite identificar lesiones antes de que sean perceptibles a la palpación y favorece la detección en etapas iniciales.
Como parte de sus recomendaciones, indica que las mujeres mayores de 40 años deberían realizarse una mamografía anualmente. Cuando existen antecedentes familiares, puede ser necesario comenzar los estudios a una edad más temprana. Por eso, la evaluación profesional es fundamental para definir el momento de inicio y la periodicidad de los controles según el perfil de riesgo de cada persona.
La detección precoz tiene implicancias directas en el tratamiento: según la especialista, cuando el cáncer se identifica a tiempo, en la gran mayoría de los casos es posible acceder a tratamientos con excelentes pronósticos de sobrevida.
Signos de alerta y evaluación oportuna
La mastóloga también destaca la importancia de reconocer cambios físicos que pueden ser señales de alerta:
- Aparición de bultos o nódulos en las mamas.
- Cambios en la coloración de la piel.
- Hundimientos.
- Secreciones por el pezón, especialmente si presentan sangre.
- Un ganglio inflamado en la axila.
Ante cualquiera de estas manifestaciones, recomienda acudir a evaluación con una matrona, ginecólogo u otro especialista capacitado, que determine si se requieren estudios complementarios.
Respecto del autoexamen, explica que la observación frente a un espejo y la palpación de ambas mamas, incluyendo su contorno y la zona axilar, permiten identificar posibles cambios. Sin embargo, establece una distinción importante: el examen físico no sustituye los estudios clínicos ni la mamografía, que puede detectar lesiones antes de que sean palpables. Por eso es necesario mantener los controles incluso sin síntomas.
Una tarea de todo el año
Las campañas de concientización de octubre ayudan a visibilizar la enfermedad y reforzar la importancia de la detección temprana, pero su continuidad es clave para que la prevención no quede restringida a un mes del año.
Las recomendaciones de la Dra. María José del Río relevan los aspectos esenciales del abordaje del cáncer de mama: identificar factores de riesgo, promover hábitos saludables, reconocer signos de alerta y acceder a tiempo a la mamografía. Al comenzar noviembre, el mensaje sigue vigente: la prevención, la detección precoz y el seguimiento clínico deben ser una estrategia continua, con participación de los equipos de salud y una adecuada información a la población.
Fuentes: Hospital Clínico San Borja Arriarán (HCSBA) | Datos al 3 de noviembre de 2026.
Redacción: Portal Red Salud
Síguenos en redes sociales
Encuéntranos en Google
Equipo Prensa
Portal Red Salud

















