La artrosis es hoy una de las principales causas de dolor y discapacidad a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cerca de 528 millones de personas viven con esta enfermedad, cifra que se ha más que duplicado desde 1990 y que seguirá aumentando en las próximas décadas debido al envejecimiento de la población y al incremento de la obesidad.

Chile no es ajeno a esta realidad. La Encuesta Nacional de Salud 2016–2017 mostró que un 14,4 % de las personas mayores de 55 años presenta artrosis de rodilla y un 9 % artrosis de cadera. Además, cerca de un tercio de la población vive con dolor crónico, en su mayoría de origen musculoesquelético, donde la artrosis cumple un rol central. En adultos mayores, la prevalencia es significativamente mayor en mujeres, alcanzando cifras cercanas al 46 %, frente a un 23 % en hombres.

“La artrosis es una enfermedad progresiva que muchas veces se normaliza como parte del envejecimiento, lo que lleva a que las personas consulten cuando el dolor ya afecta su vida diaria”, explica el Dr. Osmar del Toro, Director Ejecutivo de Clínica Revitamed. Los pacientes suelen llegar con dolor al caminar, rigidez al levantarse, pérdida de fuerza, sensación de crujidos articulares y limitación para realizar actividades cotidianas como subir escaleras o agacharse.

El desgaste del cartílago no ocurre de un día para otro. Factores como la edad, el sobrepeso, el sedentarismo, lesiones previas y debilidad muscular aceleran el deterioro articular. En el caso de las mujeres, los cambios hormonales posteriores a la menopausia aumentan el riesgo, especialmente en rodilla y cadera, lo que ayuda a explicar las diferencias observadas por sexo.

Uno de los principales desafíos es la consulta tardía. “Muchas personas conviven con molestias por meses o años pensando que el dolor se pasará solo. Sin embargo, intervenir a tiempo permite frenar el avance de la enfermedad y preservar la movilidad”, señala el especialista.

El tratamiento de la artrosis es integral. La evidencia muestra que el ejercicio terapéutico, el fortalecimiento muscular, la actividad física regular y el control del peso son pilares fundamentales, incluso tan importantes como los medicamentos. A esto se pueden sumar analgésicos, terapias locales, infiltraciones y, en casos avanzados, cirugía. “Apoyarse solo en pastillas sin trabajar el movimiento suele dar resultados limitados”, enfatiza el Dr. del Toro.

Finalmente, el especialista recuerda que no todo dolor articular es artrosis y que el diagnóstico debe ser realizado por profesionales de la salud. Consultar de manera oportuna ante molestias persistentes permite cuidar las articulaciones, mantener la autonomía y mejorar la calidad de vida.

 

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