unabEl auge de métodos rápidos para broncearse, desde gotas autobronceantes hasta péptidos clandestinos, preocupa a especialistas que alertan por quemaduras, alergias y un aumento sostenido del cáncer de piel en Chile.
“El único bronceado seguro es el que no existe”, afirma Cristina Mangiamarchi, docente de Tecnología Cosmética de la Escuela de Química y Farmacia de la UNAB. La académica advierte que el atractivo del bronceado artificial oculta riesgos y que la prioridad debe seguir siendo una fotoprotección rigurosa.
“En un país con radiación UV extrema, necesitamos educar desde la infancia y mejorar el etiquetado de los cosméticos bronceadores disponibles en Chile”, señala.
Falsa sensación de seguridad
Las populares “gotitas para broncearse” o “tanning drops” utilizan dihidroxiacetona (DHA), un activo que reacciona con la capa superficial de la piel para producir un tono artificial. “Estas gotas solo tiñen la capa córnea; no protegen del sol”, explica Mangiamarchi, “el color no protege del daño UV. La piel sigue acumulando mutaciones, aunque se vea más oscura”.
Aunque se promocionan como una alternativa “segura”, la docente UNAB sostiene que pueden generar dermatitis de contacto o alergias. Pero el riesgo principal, dice, es conductual: “Muchos usuarios sienten que al verse bronceados están protegidos, y eso los lleva a saltarse el protector solar. Esa falsa seguridad aumenta el daño acumulativo”.
Ese efecto también puede retrasar diagnósticos: “Cuando la piel está teñida, algunos pacientes no distinguen cambios en lunares o manchas nuevas y llegan tarde a la consulta”, advierte.
Por otro lado, están los aceleradores de bronceado, que se pueden encontrar en suplementos o lociones con tirosina o betacaroceno, pero que según Mangiamarchi carecen de evidencia sólida. Incluso, advierte, que algunos pueden generar hipercarotenemia o toxicidad hepática.
Asimismo, la académica menciona que en redes circulan aceites sin SPF que prometen un tono uniforme, pero solo intensifican el daño provocado por el sol. “Aceites como los de coco o zanahoria pueden causar quemaduras importantes y acelerar el envejecimiento cutáneo”, advierte.
Productos caseros y prohibidos
Tampoco son seguros los sprays caseros basados en mezclas de limón, vinagre o glicerina. “La gente no sabe que eso puede producir fitofotodermatitis, manchas y quemaduras químicas cuando se exponen al sol”, comenta.
La especialista sostiene que el caso más preocupante es el del Melanotan, un péptido sintético prohibido en Chile. “No tiene autorización del ISP y se vende en laboratorios clandestinos. Está asociado a melanoma, hipertensión y daño renal”, enfatiza la docente.
Cultura del bronceado y peligro de cáncer
En Chile persiste la asociación entre bronceado y salud. Esa idea impulsa exposiciones prolongadas, incluso en horarios peak. “El bronceado no es salud, es una defensa pigmentaria post-daño”, remarca Mangiamarchi.
El impacto ya se observa en zonas como Antofagasta o Atacama, donde aumenta la aparición de carcinomas en adultos jóvenes por exposición laboral y recreativa.
La académica observa un aumento constante en los diagnósticos. “La detección temprana sigue siendo baja, menor al 20%. Predominan los casos avanzados porque muchos llegan tarde”, afirma.
Si bien campañas como “Lunes de Lunar” detectan melanomas in situ, también crecen los casos en menores de 40 años, asociados a bronceado intensivo en la adolescencia. “Vemos un incremento del 25% en carcinomas en la última década, sobre todo en zonas costeras”, añade.
























