La vuelta a clases trae recreos, deporte y muchas horas de movimiento. Y con esa energía también aparecen los accidentes más comunes del año escolar, como raspaduras, pequeños cortes o ampollas por zapatos nuevos. Y aunque suelen ser lesiones leves, una atención oportuna evita complicaciones y acelera la recuperación.
En ese contexto, Andrea Núñez, enfermera y especialista clínica de Solventum, recomienda anticiparse con medidas simples que aumentan la seguridad en el día a día. “No se trata de preocuparse de más, sino de estar preparados. Cuando una herida se limpia y se protege bien desde el inicio, disminuye el riesgo de infecciones, se evita que el corte se vuelva a abrir y el proceso de cicatrización suele ser más rápido y menos molesto”, explica.
La especialista subraya que una vuelta al colegio más segura comienza en casa, con insumos básicos que permitan actuar con calma cuando ocurre una caída o un accidente menor.
La recomendación es simple:
- Lavarse las manos.
- Limpiar la herida con solución fisiológica.
- Cubrirla con un material adecuado que la proteja del polvo y la suciedad.
El botiquín familiar es clave
Para enfrentar este tipo de situaciones más allá de la primera reacción en la enfermería del colegio, Núñez sugiere revisar el botiquín familiar antes del inicio del año escolar e incluir elementos que son clave, como gasas estériles, guantes desechables, tijeras pequeñas, cinta médica, solución fisiológica y venda elástica.
También recomienda contar con suturas adhesivas para cortes superficiales, además de apósitos absorbentes con almohadilla y apósitos transparentes que ayuden a proteger la herida durante la cicatrización.
“Preparar el botiquín es tan importante como comprar uniformes o revisar la lista de útiles. Es un gesto simple, pero puede marcar una diferencia concreta en la tranquilidad de la familia y en cómo se resuelven los accidentes menores del día a día”, concluye la especialista.
























