Bajo el lema «Envejecimiento cerebral y demencia: Desafíos actuales y avances», la instancia realizada el viernes 20 de marzo congregó a expertos y expertas de diversas áreas para debatir las problemáticas y proyecciones más urgentes en la materia. Durante la jornada, se analizó en profundidad la precisión de los diagnósticos, la necesidad de un registro estandarizado de información clínica, el uso de nuevos biomarcadores y los desafíos territoriales que enfrentan las distintas Unidades de Memoria a lo largo de Chile.
Uno de los grandes hitos de la actividad fue la ponencia de Óscar López, médico jefe del Departamento de Neurología Cognitiva y director del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de la Universidad de Pittsburgh. El especialista enfatizó que la ciencia atraviesa una etapa crucial en el abordaje de las enfermedades neurodegenerativas impulsada por un conocimiento más profundo de su fisiopatología. Este avance ha permitido el desarrollo de nuevos medicamentos que, por primera vez, tienen el potencial de cambiar el curso de estas patologías, marcando el progreso más significativo en el horizonte de la investigación neurológica actual.
Respecto a los tratamientos, el experto aclaró que, si bien las terapias disponibles logran enlentecer la enfermedad, aún no representan una cura definitiva. En este escenario, subrayó el rol fundamental del diagnóstico temprano: “Los biomarcadores tienen un rol importante porque si se usa biomarcador en sangre, se puede hacer un diagnóstico relativamente rápido y temprano. Pero siempre hay que tener en cuenta que hay que ser muy cauto con el uso de los biomarcadores y hay que usarlos en el contexto de un buen examen médico”, agregó el académico.
Este encuentro se realiza en el marco de la Iniciativa Ingeniería más Salud de la Universidad de Chile, colaboración interdisciplinaria entre FCFM y la Facultad de Medicina que tiene como uno de sus principales objetivos potenciar proyectos conjuntos entre académicos y estudiantes de ambos planteles para dar respuesta, mediante la ciencia, el conocimiento y la tecnología, a las necesidades reales de salud de la población y del país.
Javiera Erazo, jefa del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud (MINSAL) afirma que “nos da mucho orgullo ver cómo los establecimientos, unidades y puntos de atención de la red se reúnen para poner en el centro la calidad de la atención de las personas que atienden y de sus familias, y para pensar el rol de cada uno de ellos”.
“Además, este es un excelente momento para reanimar la conversación sobre las Unidades de Memoria, su rol y el efecto crítico que tienen hoy las demencias. Acabamos de publicar el segundo Plan Nacional de Demencia. Enfrentamos una nueva década con nuevos desafíos: un aumento progresivo de la cantidad de personas que viven con demencia y de la mortalidad por demencia en Chile y en el mundo. Así que estamos muy contentos de haber podido contribuir a la conversación y seguiremos atentos a las nuevas noticias”, agregó la Jefa de Salud Mental del MINSAL.
REMEMVER y la importancia del procesamiento de datos para la medicina
El encuentro también resaltó el rol fundamental de la ingeniería informática y el manejo de datos para escalar soluciones de salud pública. Organizada y auspiciada por el proyecto REMEMVER (REd MEMoria Viva Electronic Registry, financiada gracias a la Alzheimer’s Association), la jornada evidenció cómo el desarrollo tecnológico puede responder directamente a las necesidades de los equipos médicos.
Mauricio Cerda, académico del Departamento de Ciencias de la Computación (DCC) de la FCFM, integrante de la Iniciativa Ingeniería más Salud de la Universidad de Chile, y coorganizador del evento, explicó que REMEMVER es una plataforma nacional de datos clínicos del mundo real (Real World Data) destinada al estudio y atención de las demencias.
Para el investigador, el proyecto “representa un avance crítico en la salud pública chilena al integrar la ingeniería y la inteligencia artificial en el diagnóstico y tratamiento de la demencia. A través de la armonización de procesos en unidades de memoria desde Santiago a Chiloé, esta iniciativa permite capturar datos precisos para optimizar los flujos de trabajo clínico. La ingeniería no solo aporta eficiencia operativa, sino que transforma la gestión de salud en un proceso basado en evidencia técnica y análisis de procesos riguroso”.
Asimismo, el también académico de la Iniciativa de Datos e Inteligencia Artificial FCFM-UCHILE detalló el impacto analítico de esta integración: “La intersección con la IA y la estadística avanzada permite que los datos recolectados se traduzcan en respuestas concretas para los pacientes y sus familias. Al aplicar modelos predictivos es posible proyectar la evolución del deterioro cognitivo y el impacto social de la enfermedad, brindando una hoja de ruta clara sobre el futuro del paciente. Esta sinergia entre la medicina y la tecnología busca, en última instancia, elevar el estándar de cuidado mediante herramientas de vanguardia que personalizan y humanizan la atención sanitaria”.
A través de REMEMVER —iniciativa que también cuenta con la participación del investigador del DCC, Francisco Gutiérrez— la Universidad de Chile se vincula con la Universidad de Concepción y siete Unidades de Memoria de hospitales públicos: el Hospital del Salvador, el Hospital Clínico San Borja Arriarán, y el Hospital San José en la Región Metropolitana; el Hospital Clínico Regional de Concepción, el Hospital de Temuco, el Hospital Base de Valdivia y el Hospital de Castro en regiones.
Teresa Castillo, neuróloga y jefa del Servicio de Neurología de la Unidad de Memoria del Hospital de Temuco, destacó el alcance de la colaboración multidisciplinaria: “Uno de los objetivos importantes es tener datos de la población, datos ecológicos y no de un estudio estructurado como tal, lo que permite tener una visión no solo del punto de vista médico, sino que también desde las ciencias de la ingeniería y la informática. Esto es tremendamente relevante mirando hacia el futuro porque, teniendo datos, finalmente vamos a poder incidir en mejorar la práctica clínica y, además, en capacitar a los distintos equipos, y poder incidir en políticas de salud pública que enfrenten de la mejor manera a esta enfermedad».
Finalmente, Pamela Guevara, académica de la Universidad de Concepción que participa en la plataforma, valoró la integración territorial del proyecto: “Resulta fundamental articular un trabajo descentralizado, dado que cada territorio presenta un escenario distinto. Las brechas en infraestructura, la disponibilidad de profesionales, el soporte informático de las unidades de memoria y las particularidades de los pacientes hacen que esta colaboración interregional sea indispensable”.
La académica subrayó la urgencia de fomentar el trabajo colaborativo desde las distintas zonas del país, advirtiendo que cada territorio enfrenta realidades particulares.




















