Con la llegada del otoño, muchas personas comienzan a notar un fenómeno que suele generar alarma: más pelo en la ducha, en el cepillo o incluso en la almohada. Aunque puede parecer preocupante, en la mayoría de los casos se trata de un proceso completamente normal.
Pero más que una simple “caída estacional”, los especialistas advierten que este fenómeno es una señal del cuerpo y entenderla puede marcar la diferencia.
Así como los árboles cambian en otoño, el cabello también responde a ciclos biológicos. Durante esta época, aumenta el número de folículos en fase de caída, lo que hace que se desprendan más cabellos de lo habitual.
“En otoño vemos un aumento de pacientes preocupados por la caída, pero muchas veces corresponde a un proceso fisiológico normal del ciclo capilar. El pelo no se está perdiendo, se está renovando”, explica la Dra. Manuela Salas, tricóloga y jefa del área de tratamientos capilares de Clínica Terré.
Uno de los enfoques menos conocidos es que la caída otoñal no empieza en otoño. El daño acumulado durante el verano por exposición al sol, cloro, sal y altas temperaturas, genera un estrés en el cuero cabelludo que se manifiesta semanas más tarde. A eso se suma la disminución de horas de luz, que influye en el ciclo del cabello.
“El cabello es muy sensible a los cambios ambientales y hormonales. Lo que ocurre en otoño muchas veces es la consecuencia de lo que pasó meses antes, especialmente tras el verano”, agrega la especialista.
¿Cuánto es normal que se caiga?
En condiciones normales, una persona pierde entre 100 a 150 cabellos al día, cifra que en otoño puede aumentar temporalmente.
“Es importante entender que ver más pelo caer no siempre significa que algo anda mal. El problema es cuando esa caída se prolonga en el tiempo o viene acompañada de pérdida de densidad”, señala la Dra. Salas.
La caída estacional suele durar entre 4 a 6 semanas. Si se extiende más allá de ese periodo, puede ser señal de otro tipo de alopecia. “Cuando la caída supera los tres meses, o el paciente nota que el pelo no se recupera, es fundamental consultar. Hoy existen herramientas de diagnóstico que permiten detectar precozmente problemas capilares y tratarlos a tiempo”, advierte.
En Chile, un alto porcentaje de personas ha experimentado pérdida capilar en algún momento de su vida, lo que demuestra que no es solo un tema estético, sino también de salud. “El pelo cumple un rol importante en la autoestima, por eso es clave no normalizar caídas prolongadas y buscar orientación profesional cuando corresponde”, enfatiza la especialista.
Más allá de soluciones rápidas o productos milagro, este es un buen momento para revisar hábitos: mantener una alimentación equilibrada, reducir el estrés y mejorar el descanso, evitar tratamientos agresivos post-verano y consultar a tiempo si la caída es excesiva o prolongada.
“Lo más importante es no entrar en pánico, pero tampoco ignorar las señales. Un diagnóstico oportuno puede hacer una gran diferencia en la salud capilar”, concluye la Dra. Manuela Salas.




















