- De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud, Minsal, durante 2025, se notificaron 1.915 casos de enfermedad de Chagas en el país, lo que equivale a una tasa de 0,9 por cada 100.000 habitantes, según cifras del Ministerio de Salud. La enfermedad de Chagas, causada por el parásito Trypanosoma cruzi, continúa siendo un problema de salud pública relevante en América Latina y también en Chile. Según antecedentes del Minsal y reportes regionales de las SEREMI de Salud, nuestro país ha logrado importantes avances en el control vectorial; sin embargo, persisten desafíos asociados a la detección de casos crónicos y a la transmisión vertical.
Uno de los principales problemas radica en que esta enfermedad puede cursar de manera silenciosa durante años, lo que dificulta su diagnóstico oportuno y favorece la aparición de complicaciones, especialmente de tipo cardiaco. En este escenario, la concientización y la pesquisa activa son fundamentales para reducir su impacto.
En Chile, la estrategia sanitaria ha puesto énfasis en el tamizaje en población de riesgo, particularmente en mujeres en edad fértil y gestantes. Esto cobra especial relevancia si consideramos que la transmisión vertical de madre a hijo durante el embarazo se ha transformado en una de las principales vías de nuevos casos en contextos donde el control de la vinchuca ha sido efectivo.
Es aquí donde la matronería cumple un rol clave. Desde el control prenatal, las y los matrones no solo realizan el seguimiento del embarazo, sino que también tienen la responsabilidad de promover el diagnóstico precoz mediante la indicación de exámenes, la educación a las usuarias y la articulación con la red de salud para un manejo oportuno.
El control prenatal se convierte, entonces, en una herramienta estratégica para la prevención de la enfermedad de Chagas congénita. Detectar a tiempo permite no solo iniciar tratamiento en la madre cuando corresponde, sino también asegurar el seguimiento del recién nacido, donde el tratamiento precoz presenta altas tasas de efectividad.
Asimismo, el rol de la matronería se extiende a la educación en salud y al trabajo comunitario, contribuyendo a informar sobre la enfermedad, sus formas de transmisión y la importancia de acceder a controles de salud de manera oportuna.
A pesar de los avances en políticas públicas y vigilancia epidemiológica en Chile, el desafío sigue siendo fortalecer la pesquisa, especialmente en poblaciones que muchas veces no acceden de forma regular al sistema de salud. En este sentido, el trabajo intersectorial y el fortalecimiento de la atención primaria son claves.




















