Para muchos, el salbutamol es sinónimo de alivio inmediato. Basta una inhalación para que el aire vuelva a circular con normalidad. Sin embargo, detrás de su eficacia comprobada conviven creencias erróneas, temores infundados y prácticas de uso que preocupan a especialistas.

Por eso, es válido preguntarse qué hay de cierto y qué no en torno a uno de los fármacos más utilizados para tratar el asma y otras afecciones respiratorias. Carlos Meza, académico de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, sede Concepción, explicó que el salbutamol es uno de los broncodilatadores más conocidos y utilizados en el mundo para el alivio de esta enfermedad crónica.

“Muchas personas con asma bronquial, bronquitis u otras enfermedades respiratorias lo tienen siempre a mano. Sin embargo, su uso frecuente también genera dudas, mitos y, en algunos casos, una falsa sensación de control de la enfermedad”, aseguró.

Alivio inmediato del asma

El académico UNAB explicó que el salbutamol es un medicamento broncodilatador de acción rápida. Su principal función es relajar el músculo liso bronquial, lo que permite que el aire entre y salga con mayor facilidad de los pulmones. “Por eso es tan efectivo para aliviar síntomas como la falta de aire, los silbidos en el pecho y la opresión torácica. Por ello, es altamente utilizado en automedicación, esto a pesar de que es con receta retenida”, explicó.

El problema es que el medicamento alivia los síntomas asociados a la broncoconstricción, pero no trata la causa del problema. “Por ejemplo, en enfermedades crónicas como el asma bronquial, la inflamación de las vías respiratorias es el problema central, y el salbutamol no actúa sobre esa inflamación”, sostuvo.

El químico farmacéutico añadió que si una persona necesita usarlo con mucha frecuencia es una señal de que la enfermedad “no está bien controlada y que se requiere un tratamiento de mantención, como corticoides inhalados, indicado por un broncopulmonar”.

Los mitos que lo rodean

El salbutamol se considera un medicamento de rescate porque actúa rápido y se utiliza en situaciones de urgencia, cuando aparecen los síntomas, explicó el profesional. Su efecto comienza aproximadamente a los 5 minutos posterior al primer puff, pero dura solo un par de horas. “Por eso no debe ser el único tratamiento en enfermedades respiratorias crónicas”, destacó.

En cuanto a los mitos que lo rodean, precisó que es un mito que genera adicción. “Lo que sí puede ocurrir es una dependencia por mal control de la enfermedad: es decir, la persona siente alivio inmediato y lo usa cada vez más, sin tratar la causa de fondo”, dijo. 

Asimismo, destacó que es un mito que daña el corazón. “Sin embargo, al estimular receptores beta 1 adrenérgicos, puede producir aumento de la frecuencia cardiaca o palpitaciones, especialmente si se usa en exceso o en personas con enfermedades cardíacas previas”, explicó.

Saber cómo utilizarlo

A pesar de esto, es un medicamento seguro cuando se usa en las dosis adecuadas y bajo indicación médica. Se utiliza tanto en pediatría como en personas mayores.

Meza precisó que es clave el uso de la aerocámara, ya que mejora la eficacia del inhalador, porque permite que el medicamento llegue mejor a los pulmones. “Su uso es especialmente importante en niños, adultos mayores y en cualquier persona que tenga dificultad para coordinar el disparo del inhalador con la inhalación”, sentenció.

El docente insistió en que el salbutamol no sirve para cualquier tipo de tos. “Solo es útil cuando la tos se debe a broncoespasmo, es decir, al cierre de los bronquios, como ocurre en el asma o en algunas bronquitis obstructivas. No sirve para la tos por resfrío común, infecciones virales sin obstrucción, tos por alergia nasal o tos por reflujo gástrico. Usarlo indiscriminadamente solo retrasa un diagnóstico adecuado”, concluyó el académico UNAB.

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Equipo Prensa
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