En el marco del Día Internacional de la Salud de las Encías, resulta importante impulsar la prevención de las enfermedades periodontales. En Chile, la salud bucal continúa siendo un desafío, ya que más del 90% de la población adulta presenta signos de gingivitis o enfermedad periodontal, muchas veces asociados a una higiene oral insuficiente, tabaquismo y controles odontológicos irregulares. La buena noticia es que gran parte de estos problemas pueden prevenirse.

Un dato importante es que el sangrado de las encías no debe considerarse normal. El académico de la carrera de Odontología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Carlos Sánchez, indicó que “por lo general, es un signo de inflamación causado por la acumulación de placa bacteriana en el margen gingival. Es una señal de alerta temprana que indica que se debe mejorar la higiene y consultar al odontólogo”.

Entre las primeras señales de alerta se encuentran el sangrado al cepillarse o utilizar hilo dental, enrojecimiento, inflamación, sensibilidad, retracción del tejido gingival y, en algunos casos, mal aliento persistente. Detectarlas a tiempo es clave para evitar su progresión.

La afección más frecuente es la gingivitis, una inflamación reversible de los tejidos que rodean al diente. Sin embargo, si no recibe tratamiento oportuno, puede evolucionar hacia una periodontitis, una condición multifactorial más compleja que compromete los tejidos de soporte y el hueso.

Cuando este tipo de problemas no se trata a tiempo, puede generar daños irreversibles, movilidad dentaria e incluso pérdida de piezas dentales. Además, distintos estudios han relacionado la enfermedad periodontal con otras condiciones sistémicas, como diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Para reducir estos riesgos, es clave mantener hábitos de higiene oral adecuados. Entre ellos destacan el cepillado al menos dos veces al día con una técnica correcta y pasta dental, el uso diario de hilo dental y/o cepillos interdentales, una alimentación equilibrada, evitar el consumo de tabaco y asistir periódicamente a controles odontológicos.

Sobre la frecuencia de estas visitas, Carlos Sánchez señaló que “se recomienda asistir al menos cada seis meses, aunque esto puede variar según el riesgo y las necesidades particulares de cada persona. La prevención y el diagnóstico temprano son herramientas esenciales”.

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Equipo Prensa
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