- Seminario organizado por la Cámara de Innovación Farmacéutica (CIF), CEPAL y CORFO reunió a más de doscientas personas para instalar una agenda urgente: convertir los ensayos clínicos en política pública de Estado antes de que la ventana de oportunidad se cierre.
Chile ostenta el liderazgo regional en ensayos clínicos por habitante, pero ese privilegio se erosiona. Esa tensión fue el hilo conductor del seminario «Ensayos Clínicos: Oportunidades para Chile en Salud, Innovación y Desarrollo Productivo», celebrado el 14 de mayo en la Sala Raúl Prebisch de la CEPAL, convocado por la Cámara de la Innovación Farmacéutica (CIF), CEPAL y CORFO —a través de su programa Transforma Innovación en Salud— con el respaldo analítico de IQVIA, referente mundial en inteligencia de mercados farmacéuticos.
Los números que interpelan
Los datos presentados en el seminario son categóricos. En 2021 la industria farmacéutica innovadora destinó US$122 millones a investigación clínica en Chile —el 26% de todo el gasto privado en I+D del país—, de los cuales cerca de US$90 millones representan ahorro efectivo para el sistema de salud en honorarios, exámenes y hospitalizaciones. Si el país recuperara competitividad y triplicara esa inversión, el sistema sanitario podría capturar hasta US$270 millones adicionales al año. Pero la dimensión económica de los ensayos clínicos trasciende el ámbito sanitario: generan empleo de alta calificación, anclan capital humano avanzado que de otro modo emigra, y articulan cadenas de valor sofisticadas —laboratorios de análisis, organizaciones de investigación por contrato, servicios especializados de farmacovigilancia y gestión de datos— cuyos retornos se distribuyen entre el sistema de salud, las universidades y el tejido productivo nacional.
«Chile lidera la región en ensayos clínicos per cápita, con 20,8 estudios por millón de habitantes, y solo en 2021 representaron una inversión cercana a los 122 millones de dólares, equivalente al 10,7% del gasto nacional en I+D. Sin embargo, este liderazgo no está garantizado», advirtió José Ignacio Mujica, vicepresidente ejecutivo de CORFO. El mercado global proyecta superar los US$144 mil millones en 2035, y la competencia por atraer esa inversión se intensifica. Murray Aitken, senior vice president de IQVIA y profesor visitante de la London School of Economics, fue categórico: «Para aprovechar esta oportunidad, Chile debe identificar áreas donde pueda diferenciarse, fortalecer un ecosistema que integre investigación, emprendimiento y desarrollo productivo, y avanzar en una colaboración efectiva entre Estado, investigadores, patrocinadores y pacientes.»
El deterioro de los plazos regulatorios agudiza la urgencia, según se alertó en los distintos paneles de conversación: los tiempos de aprobación escalaron de poco más de 50 días a cerca de 156, erosionando el atractivo del país frente a mercados que sí han adoptado políticas activas de atracción de investigación biomédica. «Los ensayos clínicos permiten que los pacientes accedan a terapias innovadoras con casi una década de anticipación, sin necesidad de salir del país a buscarlas. Chile tiene las condiciones para consolidarse como hub regional de investigación biomédica. Lo que aún falta es la política pública que lo haga posible», sostuvo Mariela Formas, vicepresidenta ejecutiva de CIF.
La crisis oncológica como imperativo compartido
En el contexto de la alerta oncológica y del aumento sostenido de las listas de espera para diagnóstico y tratamiento del cáncer, los panelistas invitados coincidieron en que los ensayos clínicos representan una herramienta estratégica para ampliar las alternativas terapéuticas disponibles y fortalecer la respuesta del sistema de salud frente a la crisis oncológica que enfrenta el país. Sin embargo, advirtieron que uno de los principales desafíos sigue siendo ampliar la participación de hospitales públicos, especialmente en regiones, ya que la investigación clínica continúa concentrada en centros privados de la Región Metropolitana, limitando el acceso equitativo a sus beneficios.
«La investigación clínica debe comprenderse como un componente integral del fortalecimiento del sistema de salud, no como un elemento externo a él. Se requieren reglas claras, articulación institucional y una visión de largo plazo que permita ampliar la participación de los hospitales públicos, especialmente en oncología», planteó el Subsecretario de Redes Asistenciales del MINSAL, Julio Montt. La Subsecretaria (s) de Salud Pública, Ximena Barrios, complementó esa mirada: «Contamos con infraestructura pública de cobertura nacional, registros sanitarios de calidad y capital humano sólidamente formado. Se trata de activos que numerosos países quisieran poseer. El desafío es movilizarlos con criterio y con sentido de urgencia.»
El llamado: una hoja de ruta, no más diagnósticos
El seminario concluyó con un consenso articulado en torno a tres ejes: que la investigación clínica representa una oportunidad estratégica para Chile en salud, innovación y desarrollo productivo; que la colaboración público-privada es condición necesaria —y no opcional— para consolidar el ecosistema; y que el país debe actuar con premura, removiendo las barreras regulatorias que hoy generan incertidumbre entre los patrocinadores internacionales, en especial la reduccción de los tiempos de aprobación y en materia de financiamiento de la continuidad de tratamiento post ensayo. El llamado fue a trascender el diagnóstico y construir una hoja de ruta concreta. «Chile tiene las condiciones para ser el hub de investigación clínica de América Latina. Lo que falta es la decisión política de serlo», enfatizó en el cierre la vicepresidenta ejecutiva de la Cámara de la Innovación Farmacéutica.
El encuentro reunió a actores clave del ecosistema sanitario, científico y productivo, reflejando una visión compartida sobre la urgencia de avanzar en esta agenda: participaron María Teresa Valenzuela, asesora del Gabinete de la Ministra de Salud; Tania Morales, de la Dirección de Presupuestos de Hacienda; Catterina Ferreccio, directora del Instituto de Salud Pública; y Berta Cerda, directora del Instituto Nacional del Cáncer. La academia y la investigación estuvieron representadas por Fernando Altermatt, del Centro de Investigación Clínica UC, y Carlos Rojas, del Centro de Investigación Clínica Bradford Hill. La industria, por Adam Kinsey, vicepresidente asociado de Operaciones Clínicas y jefe regional para América Latina de MSD, y Jean Jacques Duhart, vicepresidente de Transforma Innovación en Salud de CORFO. Completaron el panel Mariely Guesalaga, presidenta de Fundación Mujeres por un Lazo; Francisca Rodríguez, gerenta de Innovación y Salud de la CIF; y Nicolo Gligo, de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de CEPAL.





















