Para muchas personas mayores, utilizar un bastón puede no ser fácil, porque existe la percepción de que es una señal de fragilidad. Sin embargo, cuando está correctamente indicado y ajustado, puede contribuir a conservar la independencia y prevenir caídas.

Katherine Albiña, académica de la carrera de Kinesiología de Universidad de Las Américas Sede Viña del Mar, dice que la prevención de caídas de este grupo etario adquiere especial relevancia, considerando que muchas de ellas pueden evitarse mediante medidas de seguridad, ejercicio y el uso adecuado de ayudas técnicas.

«Utilizar un bastón no significa perder independencia. Por el contrario, cuando está bien indicado y se aprende a utilizarlo correctamente, puede entregar mayor estabilidad y confianza para desplazarse», explica, agregando que una caída puede ocurrir repentinamente debido a factores cotidianos, como una vereda irregular, una alfombra suelta, un piso mojado o una mascota que se atraviesa en el camino. En las personas mayores, sus consecuencias pueden ser relevantes, debido al mayor riesgo de presentar fracturas, contusiones y temor a volver a caminar.

 

¿Cuándo podría ser necesario utilizar bastón?

La académica detalla que existen algunas señales que pueden indicar la necesidad de evaluar su uso. Entre ellas se encuentran apoyarse frecuentemente en paredes, muebles o personas para caminar, sentir inseguridad al desplazarse, tropezarse, presentar dolor o debilidad en una pierna, no salir por miedo a caer, caminar con pasos muy cortos o arrastrar los pies.

«Si alguien comienza a sentirse inseguro al caminar, tropieza con frecuencia o limita sus actividades por temor a caer, es recomendable consultar con un profesional. No se debe esperar a sufrir una caída para evaluar si necesita apoyo», señala la kinesióloga, quien sostiene que el bastón, cuando es correctamente indicado, puede mejorar la estabilidad, disminuir la carga sobre una pierna dolorosa y aumentar la confianza durante el desplazamiento.

Estos se adquieren en una ortopedia, pero su altura y ajuste deben ser revisados por un kinesiólogo. Las personas mayores de 65 años pueden consultar en su Cesfam, pues con indicación médica pueden acceder gratuitamente a ellos mediate las Garantías Explícitas en Salud (GES) y recibir atención kinésica para aprender a usarlo correctamente.

 

¿Cómo ajustarlo y en qué mano usar?

Para ajustar su altura, la persona debe permanecer de pie, con la espalda erguida y los brazos relajados. El mango debe quedar aproximadamente a la altura de la cadera y permitir que el codo permanezca levemente flexionado.

En el caso de los bastones con codera, esta debe rodear el antebrazo sin apretar. Además, es importante revisar periódicamente la goma de la punta, ya que si está lisa, desgastada o suelta puede resbalar y aumentar el riesgo de una caída.

«El ajuste es fundamental. Un bastón demasiado alto o bajo puede dificultar la marcha y no entregar el apoyo que se busca», precisa la kinesióloga.

Si existe dolor o debilidad en una pierna, el bastón debe sostenerse con la mano contraria. Para caminar, primero se adelanta el bastón, luego la pierna afectada y finalmente la de mayor estabilidad. Esta secuencia permite distribuir mejor el peso y entregar apoyo durante el desplazamiento.

«Aprender la técnica correcta es tan importante como contar con el bastón. La persona debe sentirse segura con la ayuda y conocer cómo utilizarla en sus desplazamientos habituales», enfatiza la kinesióloga, añadiendo que su uso adecuado, complementado con un buen calzado y ejercicio físico, constituye una estrategia para prevenir caídas y reducir sus consecuencias, favoreciendo que las personas mayores mantengan su movilidad e independencia.