Este sábado 30 de noviembre Valdivia recibirá, por segundo año consecutivo, a más de dos mil deportistas que participarán en el famoso triatlón Ironman 70.3, que pondrá a prueba sus capacidades físicas con 1.9 km de nado, 90 km de bicicleta y 21.1 km de carrera a pie. Sin embargo, para quienes compiten, no solo el momento de la competencia es clave, sino también los días previos y posteriores.
Pablo Suárez, docente de Kinesiología de la Facultad de Medicina Cínica Alemana Universidad del Desarrollo (UDD), es categórico al decir que los días previos al Ironman 70.3 no son momentos para ponerse creativos. “El trabajo ya está hecho. No hay que compensar si faltaron entrenamientos, probar lo que dicen otros competidores o estrenar equipamiento. De hecho, lo ideal es que la intensidad de la actividad física vaya en disminución entre siete y diez días antes”, advierte.
Lo que sí recomienda es mantener una rutina de ejercicios de movilidad articular o de flexibilidad dentro de los rangos que requerirán las tres disciplinas en juego. También activaciones musculares isométricas -contracciones musculares estáticas- o de baja carga, para estimular tanto el sistema neuromuscular, como el articular, tendinoso y ligamentoso.
Un ítem importante a considerar son las condiciones climáticas en las que se desarrollará la competencia. Para este fin de semana en Valdivia está pronosticada una temperatura mínima de 11º grados y máxima de 17º que, según estimaciones del equipo de Ironman, en el agua se percibirán como 14º.
“El Iron Man de Valdivia se realiza en un ambiente interesante, va a haber un poco de frío, puede que chubascos y viento. Todas estas cosas se consideran factores de riesgo externo que nos hace susceptibles a lesiones”, sostiene el kinesiólogo. Por eso, recomienda exponerse previamente al clima y no llegar con el tiempo justo para el inicio de la carrera, sino alcanzar a identificar, por ejemplo, dónde está el peak de viento, especialmente para el ciclismo, o cuál es la altimetría del trote.
Para durante la carrera, Suárez hace un llamado a estar atentos a dolores que puedan indicar una lesión. “Una medida estándar, que puede variar caso a caso, es que, si yo siento un dolor seis de diez, siendo diez totalmente insoportable, podría llegar a mantenerlo durante la carrera mientras no pase de seis. Si pasa esa barrera debería considerar detenerme o cambiar el ritmo para intentar hacer que baje a un rango de mayor tolerancia”, explica.
Posterior a una competencia tan desafiante como el triatlón, el kinesiólogo alerta que el cuerpo queda con algo de inflamación y dolor, que son normales y que, al igual que la sensación de rigidez, deberían disminuir con los días. Lo que se recomienda es hacer una o dos semanas de descarga, con ejercicios suaves con cargas bajas -bicicleta estática o ejercicios de movilidad en agua, por ejemplo- y pasar por un chequeo médico tanto kinesiológico como nutricional.
Ante todo, el kinesiólogo de la UDD invita a los deportistas a disfrutar el momento: “No hay una regla que diga a las cuántas semanas después del Ironman debo reincorporarme a entrenar. Hay que volver a motivarse, encontrarse con el deporte, buscar nuevas metas y nunca dejarse llevar por el resultado obtenido, sino por la experiencia como tal”, concluye.
























