• Una higiene adecuada, el cuidado con la alimentación y una adhesión estable de los brackets son claves para evitar interrupciones y lograr que el tratamiento avance según lo planificado.

 

Durante los meses que dura un tratamiento de ortodoncia, los dientes están sometidos a movimientos controlados y progresivos. Para que estos se produzcan correctamente, cada componente del sistema debe mantenerse estable, especialmente los brackets, encargados de transmitir la fuerza hacia el diente.

 

“Cuando un bracket se desprende, ese diente deja de moverse. Si esto ocurre de manera repetida, puede generar retrasos y extender la duración total del tratamiento”, explica Soledad Cavagnola, ortodoncista y Clinical Specialist de Solventum. Cada desprendimiento, añade, puede implicar una visita adicional a la consulta, ajustes no planificados y, en algunos casos, molestias para el paciente.

 

Uno de los principales factores que influye en estos incidentes es la dieta. Alimentos duros, pegajosos o muy crocantes -como caramelos, chicles o frutos secos enteros- pueden despegar los brackets con mayor facilidad. A esto se suma una higiene deficiente, que favorece la acumulación de placa alrededor de los aparatos y aumenta el riesgo de desmineralización del esmalte, lo que a largo plazo puede derivar en caries.

 

Por lo anterior, la especialista recomienda cepillarse cuidadosamente después de cada comida, utilizando una técnica adecuada y cepillos especiales para ortodoncia. También es clave reforzar la higiene antes de dormir, ya que la constancia diaria es uno de los factores que más influyen en el éxito del tratamiento.

 

Una buena adhesión marca la diferencia

Otro punto clave es la calidad de la adhesión de los brackets a los dientes. “Cuando la adhesión se realiza correctamente, el bracket se mantiene estable durante todo el proceso. Si la unión es deficiente, aumenta la probabilidad de desprendimiento y de tener que repetir el procedimiento, lo que puede impactar tanto en los tiempos del tratamiento como en la salud del esmalte dental”, explica la especialista.

 

La fijación del bracket no consiste solo en “pegarlo”, sino en lograr una unión firme y bien sellada al esmalte, capaz de resistir la masticación y las funciones diarias. En ese resultado influyen tanto la técnica clínica como los materiales utilizados. “Sistemas adhesivos como Transbond™ XT de Solventum forman parte de protocolos diseñados para favorecer una adhesión consistente. Este tipo de materiales permite unir adecuadamente el bracket con la superficie dental y su consistencia facilita el manejo clínico y la remoción del exceso de adhesivo alrededor del bracket durante el procedimiento”, señala.

 

Cavagnola enfatiza que una adhesión deficiente también puede favorecer la microfiltración, es decir, el ingreso de fluidos y bacterias entre el esmalte y el bracket. A esto se suma que, si el exceso de adhesivo alrededor del bracket no se retira correctamente durante el procedimiento, pueden quedar pequeñas irregularidades que facilitan la acumulación de placa bacteriana. Esto incrementa el riesgo de caries incipientes, que clínicamente pueden observarse como manchas blancas en el esmalte, además de inflamación de las encías conocida como gingivitis. “Un buen sellado y una correcta terminación del adhesivo alrededor del bracket son claves para mantener el esmalte protegido durante todo el proceso”, advierte la profesional.

 

Finalmente, la Clinical Specialist de Solventum subraya que, ante la pérdida de adherencia o el desprendimiento visible de un bracket, es importante consultar con el ortodoncista tratante para su evaluación y manejo oportuno, idealmente a la brevedad o según su indicación, con el fin de evitar alteraciones en la planificación del tratamiento y prevenir molestias para el paciente.

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Equipo Prensa
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